SOTILLOS Y LA MINERÍA.
Como en el resto de los pueblos del Valle, no puede faltar una mención a la importancia que tuvo este pueblo en la minería.
De nuevo, nos vemos obligados a hacer referencia a la página dedicada a Sabero, donde se puede encontrar una información más extensa sobre este asunto. Para acceder a ella haced clic aquí.
No obstante ofrecemos un breve resumen de la minería en Sotillos.
Como ya hemos dicho anteriormente, en 1841, D. Miguel Iglesias Botias, vecino de Madrid, obtiene una serie de concesiones mineras entre las que se encuentran: Sabero nº 3, Sabero nº 5, Sabero nº 6, Sabero nº 8, Sabero nº 10, La Única, La Última, todas ellas en terrenos de Sotillos, a excepción de la nº 6 que se distribuye entre Olleros y Sotillos.
A pesar de la gran riqueza en mineral que pone de manifiesto D. Casiano de Prado en 1845 (para ver este informe, haced clic aquí), parece ser que su explotación no se inicia hasta después de 1862. Es decir, sus minerales no fueron utilizados en la Ferrería de San Blas de Sabero.
Ya en 1883, según datos de D. José María Soler, en la Reseña Geográfica Minera, si existen explotaciones en Sotillos en la mina Sabero nº 5, si bien en ese año se hallan en suspenso las labores. También se explotaba en la zona comprendida entre Oceja y Sotillos (Casetas).
Es a partir de 1892, al fundarse Hulleras de Sabero y Anexas, S. A. cuando la zona de Sotillos ya se encuentra en plena actividad, si bien el laboreo de las minas era muy rudimentario o como dicen los geólogos de la época de "rapiña", limitándose casi a explotaciones a cielo abierto o profundizando muy poco.
La explotación permaneció casi paralizada en Sotillos desde el momento en que se abandonó la idea de construir un ramal ferroviario a La Ercina, para dar salida a los carbones, en beneficio de la construcción del complejo de Vegamediana. Esto hizo que la explotación se concentrase en la zona de Olleros.
La zona de Sotillos se explota a partir del piso 3º de Olleros, que se prolonga hasta Valdegrija, lo que originó un gran desastre ecológico con la desaparición de sus hayas y robledal. Desastre que, de una forma u otra, se reproduce en los últimos años de explotación a cielo abierto, tras el cierre de la explotación subterránea por parte de Hulleras.
Como consecuencia de la Primera Guerra Mundial, los contratistas vuelven de nuevo sus ojos a las minas de Sotillos. En esta época la población de Sotillos sufre un notable incremento, pasando de 15 a 27 vecinos.
Cuenta Julio de Prado: "A la hora del golpe de Estado del general Carmona en Portugal fueron muchos los portugueses que organizaron "convoys" y encontraron cobijo en España y más concretamente en el Valle de Sabero, centrándose la mayor parte en Sotillos, al que se le apodaba entonces como "Lisboa"".
En 1928 llega a Hulleras de Sabero D. José León Izaguirre que unifica todas
las explotaciones en La Herrera y Sucesiva y se caducan las contratas que había por todo
el municipio. Esto hace que Sotillos quede, prácticamente, en el anonimato.
En 1941 se comienza la construcción del pozo de Sotillos o La Herrera 2, que empieza a funcionar en 1945. Allí se mantuvo la explotación hasta el cierre de Hulleras de Sabero, momento en que ésta se realizaba en los pisos 6º y 7º.
En las instalaciones de este pozo, todavía puede verse en complicado complejo auxiliar que se montó en torno a él: casa de máquinas, castillete, oficinas, almacenes, descargue, talleres, servicios de aseo del personal, hospital, etc. Este último entró en funcionamiento en 1989 sustituyendo al de Sabero.
En los últimos tiempos, toda la actividad de Hulleras se concentraba en este pozo, que tuvo una producción media diaria de 1.200 Tm./día.
Coincidiendo con los momentos de auge, se construyen -en 1950- seis pabellones de casas, que fueron adquiridas posteriormente por Hulleras de Sabero, y que se dedicaron a acoger a mineros inmigrantes o a matrimonios jóvenes. Todo esto hizo que la población se elevase hasta los 500 habitantes, que en 1975 eran 207. Estas casas fueron puestas en venta al cierre de las minas.