UN PASEO HASTA LA CRUZ.
Esta Cruz, que preside el Valle, es recuerdo de las misiones que se celebraban en el Valle en los días de la posguerra. Ahora, además se ha convertido en uno de los destinos para los amantes del senderismo.
La ruta aquí descrita tiene su comienzo en los Valles de Sabero. La altitud máxima es de 1.300 metros, con una pendiente del 20% y una duración, aproximada de 2 horas. El material requerido es el habitual para el senderismo. Se recomienda acopio de agua y víveres. Recomendada para cualquier persona, sin mayores dificultades.
Desde
los Valles de Sabero ascendemos hacia el Prado Fuego. Para ello, tomamos el camino
forestal situado a la izquierda del cruce con la carretera (eje transcantábrico o antigua
carretera de Hulleras), una vez pasado el arroyo Horcado. El ascenso es fácil y
agradable, entre sombras de un biotipo clásico en nuestros montes: hayas, avellanos,
cerezos, manzanos, robles y carrascas, encinas, arbustos de diferentes clases y colorido
(endrinos, majuetos, etc.)
A los diez minutos de camino nos encontramos con una fuente de agua fresca que se
denomina por los lugareños como Llaneces. Hay un merendero con mesas, asientos y barbacoa
para quien desee hacer un descanso.
Tras un breve descanso continuamos la marcha durante otros quince minutos, atravasando los parajes denominados La Avenida de Las Hayas, La Rotonda de los Suspiros y El Prao Fuego, hasta una nueva fuente de agua potable. Desde allí giramos a la derecha y nos adentramos en terrenos de Sahelices, camino de la Cruz. El retorno puede realizarse por el camino que discurre a la falda de Peña Perico, adentrándose hacia los valles y dejando a la izquierda Las Ruedonas y la Mina de los Valles.