ALEJICO, PUEBLO MINERO.
Si es cierto que Alejico, a lo largo de su historia, ha sido un pueblo eminentemente agrícola, no podemos olvidar que también tuvo una gran importancia en la minería, siendo en buena forma uno de los pilares de la Fábrica de San Blas, al contribuir con sus minas de hierro. Prueba de ello, son los datos siguientes:
En el artículo publicado por Julián García Sánchez en "Filandón", "Diario de León", el 16 de noviembre de 1997, podemos leer:
"Siendo inminente el inicio de la construcción de la Ferrería de San Blas -la primera piedra se pone el 14 de mayo de 1846- en el año antes referido, Manuel Arija, vecino de Carrión de los Condes, "vende y da en venta real perpetuamente para siempre jamás a don Miguel Iglesias, vecino de la localidad de Palencia y como apoderado de la Sociedad Minera Palentino-Leonesa las minas siguientes...".
Se trata de siete minas, dos de hierro y cinco de carbón, que vamos a enumerar:
1. Mina de hierro llamada Alejico, que comprende cuatro pertenencias, en el mismo Alejico, "a donde llaman Canalones, lindante a otra mina titulada la Imponderable, propia de la sociedad indicada"...
En el artículo publicado por Julián García Sánchez en "Filandón", Diario de León, 1 de enero de 1996, podemos leer:
"Los documentos notariales de compra-venta fueron 13; 9 en enero y 4 en noviembre del repetido 1846. Sería prolijo enumerar todos, y nos limitaremos a aportar los datos históricos y toponímicos que se obtiene de la lectura detenida de ellos.
Son comprados por la sociedad 18 prados y 15 tierras, con una superficie aproximada de 75.000 metros cuadrados, dato muy difícil de precisar, ya que en las escrituras solamente se habla de celemines y heminas e, incluso, de carros de hierba.
Se pagaron por dichos terrenos 12.720 reales de Vellón, desconociendo cuál sería la equivalencia en dinero actual.
Los vendedores, por orden cronológico, fueron:
1. Baltasar Sánchez y mujer, de Sahelices; 2. Joaquín Sánchez, de Sabero; 3. Pedro García, de Sabero; 4. Joaquina Sánchez, de Sabero; 5. Juan Sánchez y su cuatro hermanos, de Sabero y Alejico; 6. Manuel García (mayor) y su mujer Sabina, de Sabero; 7. Francisco González Hompanera y su hijo José (poseedores del Mayorazgo de Sabero), vecinos de Vidanes; 8. Bartolomé Rozas, de Olleros (titular del Mayorazgo de este pueblo); 9. Pedro Sánchez, de Sabero; 10. Juan Sánchez, de Sabero; 11. Pedro Díez (menor) y Pedro Díez (mayor), de Modino; 12. Gabriel Álvarez y Mateo Sánchez, de Sahelices, y 13. Manuel García y 6 más, de diversas localidades."
En el artículo publicado en "Filandón", "Diario de León", por Julián García Sánchez, el 11 de octubre de 1998, podemos leer:
"Miguel de Iglesias Botia. Natural de Granada y vecino de Palencia, donde ejercía el comercio, es, sin duda, el fundador y alma de la nueva industria saberense, a cuyo frente está como director incluso después de estar inactiva en 1866. Hacia 1841 obtiene la concesión de Sabero 1, 2, y 5 y constituyó la Sociedad Palentina de Minas. También consigue el permiso para la elaboración del hierro de la mina Imponderable de Alejico."
En el libro "De León a Bilbao por la ruta del viejo Hullero" de Pedro Costa Morata y Laura Escolano Segovia, editado por FEVE, en 1993, podemos leer:
"La minería moderna en Sabero arranca en los años 30 del siglo pasado, cuando técnicos ingleses extrajeron la primera hulla para ser utilizada en fraguas. En 1843 se fundó la "Sociedad Palentino-Leonesa de Minas", que registró varias minas de hulla, hierro y hasta de cobre en el área de Sabero (Alejico, Sahelices, Olleros...) A esta sociedad se debe la construcción de los primeros hornos altos de España, que utilizaron el hierro local y la magnífica hulla que allí mismo se coquizaba; la llamada "Ferrería de San Blas" estuvo en funcionamiento entre 1848 y 1862. De ella quedan notables vestigios, como la excepcional Plaza Cerrada, que ahora se quiere convertir en Museo Minero."
En la obra de Luis Carlos Sen Rodríguez, publicada en "Tierras de León", números 77-78, de diciembre 1989/marzo 1990, editada por la Diputación Provincial de León, podemos leer:
"fue a mediados de 1843 cuando Miguel de Iglesias presentó las solicitudes para obtener la concesión de las minas. Concretamente, el 18 de julio de ese año se le admite el registro de la mina de hierro La Imponderable, sita en el término de Alejico;"
Productos de Alejico estuvieron también en la exposición Universal de Londres de 1851. La relación fue publicada en "La Aurora Minera", el 14 de junio de 1851.
"Núm. 9. Arenisca ferrífera - Término de Alejico, ayuntamiento de Cistiernes (sic)."
En la obra de Julio de Prado Reyero, "Un viaje histórico por el Alto Esla", podemos leer:
"Alejico ha tenido también su importancia en el campo de la minería, puesto que a partir del año 1845 se explotaba en sus términos una mina de hierro en terreno de arenisca muy impregnada de óxido férrico, que era propiedad de Don Miguel de Iglesias, vecino de Madrid y que es calificada por un geólogo de la época como "filón-capa muy potente y uno de los criaderos más notables de hierro que se conocen en la Provincia. Su producción fue destinada a alimentar los Hornos de la Ferrería de San Blas de Sabero y aún se conserva a la vista una de sus minas o transversales.
En los años posteriores a la Guerra Civil se explotó en el camino de la Canalina la mina del Capitán y casi simultáneamente otra mina de carbón en los Vallejos, en la que se abrió un pozo, pero ambas tuvieron poca duración. Posteriormente se acometió al norte del pueblo la explotación de una mina mucho más importante, conocida como "La Mariate", pero además de resultar muy costosa y difícil su apertura, porque hubo de hacerse en roca viva de mineral de hierro, que supuso la muerte por silicosis galopante en un plazo inmediato de todos los picadores que intervinieron en ella, resultó muy poco rentable.
Era su propietario Domingo López, quien al tratarse de un carbón de hulla muy seco, se veía en la necesidad de mezclarlo con otros grasos o semigrasos para su comercialización.
Aunque esta mina llegó a contar casi con un centenar de obreros y construirse en su entorno, ya en territorio de Aleje, unos modernos lavaderos y descargues, en el año 1965 fue clausurada y sus obreros quedaron en paro o pasaron a otras empresas.
Ya en la década de los 80 el Sr. Crénder procedió a la explotación a cielo abierto de zonas residuales de carbón, sin fortuna, con mucha avería de terrenos y sin compensación para el vecindario."