LA FIESTA DE SAN ROQUE.
Aunque el número de habitantes es muy reducido, los deseos de pervivencia de Alejico hacen buena la frase: "Un pueblo sin fiesta es un pueblo sin vida".
Todos los veranos, allá por el 16 de agosto, los vecinos celebran la festividad de su santo patrón San Roque. En esta época estival y en esta fecha, puede considerarse la fiesta como el preludio de la de Sabero, que se celebra el día 22 del mismo mes.
Muchos de los residentes -temporales y permanentes- en Sabero se desplazan en este día hasta Alejico para acompañar a sus vecinos en la celebración de la misa. Terminada ésta se puede degustar un aperitivo en la pequeña plaza del pueblo, donde es fácil escuchar conversaciones-recordatorio de tiempos pasados; entre los temas, jamás faltará el genealógico, a fin de identificar a los concurrentes.
Y como son pocos pero animosos, no puede faltar el baile popular por la noche.
Apoyándonos en esta festividad, pongamos algunas pinceladas histórico-religiosas de Alejico:
Siguiendo a Julio de Prado Reyero, en la obra ya citada ("Un viaje histórico por el Alto Esla"), añadamos:
"Alejico, por su pequeñez, no tenía en el pasado entidad suficiente para formar por sí sólo una parroquia, siendo tradicionalmente anejo de Sabero.
Parece desprenderse de sus Libros Parroquiales que a partir del año 1831 ya cuenta con párroco propio hasta el 5 de agosto de 1965 en que vuelve a ser suprimida esta parroquia para ser agregada ahora a la de Aleje. Tenía la categoría de rural de 2ª y pertenece al Arciprestazgo de Rivesla desde el año 1882 en que fue segregada del de Rueda de Arriba.
La iglesia parroquial, cuenta en la actualidad con dos siglos de existencia
como reza una inscripción en una piedra incrustada en el ábside en la que se lee: Hizose
esta obra siendo cura el Sr. Don Santiago Parada año de 1788.
No obstante en la Visita Pastoral que hace el Obispo Cuadrillero en el año 1791 se encuentra con que aún está inacabada, puesto que manda que se cubra la iglesia.
El edificio anterior estuvo ubicado en una ladera contigua al pueblo a la que se sigue llamando "Prado de la Iglesia", como lo atestiguan restos de antiguas edificaciones que en él aparecen a la hora de hacer excavaciones o cultivos.
Los motivos del traslado se habían hecho constar en una visita del año 1785 en que se manda hacer "una capilla mayor", sobre todo en atención a lo espeso de los montes, dureza del invierno y los trabajos que padecen los sacerdotes al pasar a decir misa.
Estuvo en peligro de arruinarse, si bien en el verano de 1992 los feligreses se han comprometido a su reparación, reponiendo principalmente la pared del mediodía. Su restauración está a punto de finalizarse. (En la actualidad, el compromiso asumido por los feligreses se ha llevado a feliz término y la iglesia está restaurada).
En la iglesia se guardan imágenes de la Virgen de los siglos XV y XVI y otra de San Bábilas de la misma época. Son igualmente notables la cabeza, las manos y los pies de otra de María Inmaculada de las llamadas de vestir. Su retablo barroco dotado de algunos medallones, ofreciendo uno de ellos la peculiaridad de representar el nacimiento de Jesús, que se pone en los brazos de San José, estando ausente la Virgen."