SERMON DE LA MONTAÑA

 

NARRADOR: JESÚS CAMINA CON SUS DISCÍPULOS DIRIGIÉNDOSE HACIA EL MONTE Y UNA GRAN MULTITUD LE SIGUE, PARA ESCUCHAR PRONUNCIAR ESTE DISCURSO.

JESUS:    ¡Bienaventurados los pobres que sienten necesidad de los hombres y de Dios, porque de ellos es mi reino!.

                   ¡Bienaventurados los  que tienen esperanza por que la salvación ya viene!.

                   ¡Bienaventurados los que están tristes por la aflicción de su pueblo, por que ya llego su consolación!.

                   ¡Bienaventurados los que luchan para que halla justicia en el mundo, por que la justicia ya esta a su puerta!.

                   ¡Bienaventurados los que obran con amor. Por que tienen el amor de los buenos y de Dios!.

                   ¡Bienaventurados los de corazón recto, por que Dios está en ellos!.      ¡Bienaventurados los que trabajan para que la gente viva unida y en paz por que ellos son hijos de Dios!.

                   ¡Bienaventurados los que obran justamente, aunque sean maltratados, perseguidos y encarcelados por ser amigos míos, alégrense por que mi reino ya esta en ellos, y dios los ama con predilección!.  

                   Ustedes son la sal del mundo, si  ustedes pierden el amor, ¿Qué sabor tendrá el mundo?

Ustedes son la luz del mundo, no se apaguen, brillen delante de los hombres, para servirles de guía con el ejemplo, de ese modo todos creerán de veras, que Dios esta en nosotros.

No piensen mal de los otros y dios no pensara mal de ustedes. No condenen y dios no los condenara.

Entréguense a Dios y Dios se entregara a cada uno de ustedes. Pórtense con los demás  como quieran  que los demás se porten como ustedes   

                   Quiéranse los unos a los otros , como yo los quiero. Quieran también al enemigo por que quererlo significa desearles el mayor de los bienes, que cambien de vida y sean justos; ¡con el mismo sol con que alumbra a los buenos!, ¡Dios ilumina a los malos con la esperanza de que ellos cambien!.

No esta mal tener bienes materiales si se saben compartir, lo terrible es gastar la vida acumulando riquezas, por que eso aleja de los hombres y de Dios, donde ustedes tengan su tesoro allí tendrán su corazón; que el tesoro sea entonces el amor.  

                   Si van al templo a rezar y cuando estén frente al altar se acuerdan de que alguien tiene quejas contra ustedes, salgan enseguida, vayan a remediar las cosas y luego vuelvan, Dios no acepta el dialogo con gente injusta. Si viven  como deben, no se preocupen por el mañana, a cada día basta su propia preocupación. No todos lo que me dicen: ¡señor!, ¡señor!, pertenecen al reino, sino solo aquellos que cumplen este plan de dios.

Cuando quieran rezar, no ensartéis palabras y palabras como los gentiles, que se imaginan que a fuerza de palabra van a ser oídos . No os parezcáis pues a ellos, que bien sabe Dios vuestro padre lo que hace falta, antes que se lo pidáis  vosotros pues, orad así.

“Padre que todos te conozcan y entiendan que tu los amas,

Que tu reino crezca sin fin,

Qué tu plan de justicia y amor se cumpla,

y de ese modo nuestro pan alcance para todos,

Perdónanos si por débiles obramos mal

cuando estemos dispuestos a reparar el daño que hicimos,

Que sepamos perdonar también vosotros,

Que seamos fuertes ante la corrupción,

y que siguiéndote a ti

nos libremos de nuestros males”

 

 

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