DETERMINACIÓN DEL SANEDRÍN
NARRADOR:
SATANÁS QUE SE HA APODERADO DEL CORAZÓN DE
JUDAS ISCARIOTE UNO DE LOS DISCÍPULOS VA A PROPONER TRATO CON
LOS SACERDOTES Y PREFECTOS
PARA ENTREGAR A SU MAESTRO. AL
LLEGAR AL PÓRTICO DEL SANEDRÍN UN
GUARDIA LO DETIENE DICIENDO:
SOLDADO 1:
¡Alto! ¿Qué deseas?
JUDAS:
¡Soldado ! Deseo y pido permiso para hablar con el sumo pontífice.
SOLDADO 1:
Espera, el sumo pontífice esta en el templo, celebrando la oración y no
creo que te pueda recibir, ya que esta tratando un asunto de suma importancia,
pretenden idear un plan para aprender a Jesús.
JUDAS:
¡De eso precisamente es de lo que vengo a tratar !
SOLDADO 1:
Veré que seas recibido, ¡si en verdad es cierto lo que dices!
NARRADOR:
EL SOLDADO ENTRA AL TEMPLO, HABLA CON UN SACERDOTE Y ESTE A SU VEZ SE COMUNICA
CON CAIFÁS.
SACERDOTE:
Señor en la puerta del templo espera un hombre, creo que la suerte nos favorece
ya que según ha dicho es discípulo de Jesús
y su intención es ayudarnos en la captura del falso profeta.
NARRADOR:
CAIFÁS SE SORPRENDE Y LOS SACERDOTES SE MIRAN LOS UNOS
A LOS OTROS, COMO PREGUNTÁNDOSE QUE QUIERE AQUEL HOMBRE, ANAS EL MAS
RESUELTO DE TODOS Y EL ENEMIGO MAS
ENCARNIZADO DE CRISTO, SIN ESPERAR A
QUE SUS COMPAÑEROS DECIDAN, EXCLAMA.
ANAS: ¡Conduce a ese hombre hasta
aquí!
NARRADOR:
POCO DESPUÉS JUDAS ES CONDUCIDO AL INTERIOR DEL SANEDRÍN, LOS SACERDOTES, LO
CONTEMPLAN, IGNORANDO SI AQUEL ES AMIGO O ENEMIGO. POR FIN ANAS ROMPE EL
SILENCIO, PREGUNTANDO DE ESTE MODO.
ANAS: ¿Eres
tu el discípulo de Jesús? ¿Si es así, que te conduce al Sanedrín? ¿Habla y
deja el miedo?
JUDAS:
¡Me llamo Judas!, y nunca he
tenido miedo a nada. ¿Lo entendéis ?
¡A nada! Pero he sabido que
os reunías para tratar un asunto que os importa mucho y en el que yo puedo
ayudaros.
ANAS:
¿Tú?
JUDAS:
¡Si , yo!, un discípulo de Jesús, ese hombre al que queréis aprender
y no os atrevéis . ¿Qué os extraña?¿Qué sea un discípulo suyo el que lo
entregue? Le odio y deseo como ustedes que muera .¿No soy dueño de mis
afecciones como lo sois ustedes?.
SACERDOTES:
¡Este hombre esta loco!
NARRADOR:
JUDAS OYE ESTA CALIFICACIÓN, Y CON ACENTO IRRITADO EXCLAMA.
JUDAS:
¡No estoy loco! Estoy cuerdo, tanto como vosotros, pagadme bien y os entrego a
Jesús.
ANAS: ¿Y que
seguridad nos ofreces?.
JUDAS:
Te ofrezco mi palabra.
ANAS: ¡Eso no basta!.
JUDAS:
-Me ofende tu duda-
ANAS: No diré que no,
pero tu eres su discípulo y todos
sus discípulos se dejarían crucificar por él.
JUDAS:
Todos, menos yo, por eso vengo a ofrecértelo. ¿Qué me dais y te lo
entrego?.
ANAS: ¡Pues
bien, pide!
JUDAS:
Quiero treinta ciclos de plata.¿Qué me dices?.
NARRADOR:
ANAS TORNO A HABLAR EN VOZ BAJA CON LOS SACERDOTES.
ANAS: ¡Ustedes
dicen!. ¡Le pagamos!
SACERDOTES:
¡No, es mucho dinero!
JUDAS:
¿Qué? ¿os parece mucho? No tenéis razón para durar; os he pedido el
precio de un esclavo y os doy un profeta. Vosotros vais a cometer a Jesús que
no es esclavo, que desciende de David según se dice. Y el precio que he puesto
es muy bajo.
ANAS: Bien, si eso es lo que
pides, lo tendrás.
JUDAS:
¿Cuándo me daréis el dinero?
ANAS: ¡Cuando nos entregues
a Jesús!.
JUDAS:
Esta noche.
ANAS: ¿A que hora?.
JUDAS:
Antes de la media noche.
ANAS: ¿Donde?.
JUDAS:
Vendré aquí a decir el sitio donde podréis encontrarle.
ANAS: Pues bien, entonces se te entregara el dinero.
JUDAS:
Ha de ser una buena moneda.
ANAS: ¡Esa es una advertencia inútil
JUDAS: ¡Sin embargo...!
ANAS: ¿Eres desconfiado?.
JUDAS:
Conozco a los hombres.
ANAS: ¡¡¡Basta!!! Cumple tu con nosotros,
y nosotros cumpliremos contigo. Pero hay de ti si nos vendes.
JUDAS:
¡Esta bien! -En unas cuantas horas lo tendréis en vuestras manos.-
CAIFAS:
Judas espera.
JUDAS:
¿Qué quieres?.
CAIFAS: ¿Cuánta
gente necesitas para entregarnos a tu maestro?.
JUDAS:
Jesús no se defenderá.
CAIFAS:
Sin embargo sus discípulos...
JUDAS:
Los discípulos obedecerán al maestro. Pero por si acaso ten prevenidos algunos
soldados.
CAIFAS:
Recuerda que si nos traicionas serás ajusticiado.
JUDAS:
¡Descuida!. Que esta misma noche tendréis a Jesús en vuestras manos.
NARRADOR: JUDAS SE RETIRA PARA REUNIRSE POCO DESPUÉS CON JESÚS Y LOS DEMÁS DISCÍPULOS