SAMUEL
Y JACOB
NARRADOR:
A POCOS
PASOS DEL PONTÍFICE CAIFÀS. CERCA DE AHÍ SE ENCUENTRA LA CASA DEL CARPINTERO
JACOB, AL CUAL LE HAN SIDO ENCARGADAS DOS CRUCES, LAS DE DIMAS Y GESTAS.
SAMUEL BELI-BETH QUE SIGUE A JACOB
LE PREGUNTA:
SAMUEL:
¡Hey Jacob, espera soy yo Samuel!
JACOB:
¿Qué ocurre?
SAMUEL:
Es
necesario que comiences otra cruz aparte de las que ya has hecho.
JACOB:
¿Otra?
¿Acaso otro bandolero ha sido capturado?
SAMUEL:
¡Si!, y
este se peor que los otros. Dimas y Gestas son ladrones y asesinos. Este se
proclama Rey y se hace llamar hijo de Dios.
JACOB:
¡Vaya pues me esmerare en construir esta ultima!. ¿De qué madera la quieres?
SAMUEL:
De la más pesada. A ver si revienta el falso profeta antes de llegar al Gólgota.
JACOB:
La haremos de carrasca o encino. Este es el árbol que más abunda en Israel,
ahora, solo me falta el tamaño.
SAMUEL:
Para que el Pueblo vea mejor al reo, la harás dos pies más alta que esas que
has hecho para los bandidos Dimas y Gestas.
JACOB:
Haciéndola de medio pie de grueso y de la madera indicada, ¡Fuerza ha de tener
el reo!, Para llegar a la cumbre del Calvario sin caer.
SAMUEL:
¡Pues
manos a la obra!.
JACOB:
Tres horas me bastan para terminarla. -Pero dime Samuel-, ¿No podría saber el
nombre del reo?
SAMUEL:
¿Y porqué no? Se llama Jesús de Nazaret; ¡Falso profeta!
NARRADOR:
AL CARPINTERO SE LE CAYO “EL FAROL” DE LAS MANOS, PORQUE JESÚS
HABÍA CURADO MILAGROSAMENTE A UN HIJO SUYO;
Y SAMUEL EMBOZÁNDOSE EN SU MANTO, SE ENCAMINA A CASA DE SU SEÑOR A
COMUNICARLE QUE EL ENCARGO QUEDABA TERMINADO.