|
NARRADOR:
DESPUÉS DE OÍR LA PLÁTICA DE JUAN DIEGO, RESPONDÍO
LA PIADOSÍSIMA VIRGEN.
VIRGEN:
Oye, y ten entendido, hijo mío el mas pequeño; que es nada lo que te
asusta y te aflige, no se turbé tu corazón; no temas a esa enfermedad ni
a otra alguna, “No
Estoy Yo Aquí, Que Soy Tu Madre” ¿No estas bajo mi sombra? ¡No
soy yo tu salud! ¿No estas por ventura en mi regazo? ¿Que más as de
necesitar? No te apene ni te inquiete otra cosa; no te aflija la
enfermedad de tu tío, que no morirá ahora de ella, ten por seguro que ya
sanó. JUAN DIEGO:
Ya sano, dices palabra, ya tiene alivio de fiebre. No sabes cuanto gozo me
das, y tengo consuelo, tengo contento señora y niña mía. Quiero que me
des señal y prueba para el señor Fray Zumárraga, y ya no tenga duda de
que me hablaste y tenga cuenta de tu recado. VIRGEN:
Ve hasta aquel lugar, donde me miraste y te di órdenes, hallarás
diferentes flores; córtalas, júntalas y tráelas a mi presencia, ve
pronto y enseguida vuelve aquí otra vez. NARRADOR:
RÁPIDAMENTE FUE. JUAN DIEGO, AL LUGAR QUE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA LE
SEÑALO, NO SIN ESFUERZO LLEGO A LA CUMBRE Y CUANDO ESTUVO AHI SE QUEDO
ASOMBRADO. TODO ESTABA DISTINTO; TODO ERA DIFERENTE, EL HABÍA PASADO POR
AHI VARIAS VECES Y JAMAS HABÍA VISTO COSA IGUAL O PARECIDA. JUAN DIEGO:
Veo muchas flores variadas y exquisitas, tienen aroma suave, y colores de
alegría, son muchas rosas de castilla, que han crecido antes de su tiempo
porque hay frió siempre por las mañanas y no crecen las plantas en el
invierno; tienen suave olor a fragancia y gotas de roció que semejan
piedras del mar, que enseñan los siñores españoles, voy a juntarlas
todas en mi tilma; y a llevárselas a la señora del cielo. NARRADOR:
LUEGO EMPEZÓ A CÓRTALAS. LAS JUNTO TODAS Y LAS HECHO EN SU REGAZO. BAJO
INMEDIATAMENTE Y TRAJO A LA SEÑORA DEL CIELO LAS DIFERENTES ROSAS QUE FUE
A CORTAR LAS QUE, ASÍ COMO LAS VIO; LAS COGIO CON SU MANO Y OTRA VEZ SE
LAS ECHO EN SU REGAZO DICIÉNDOLE. VIRGEN:
Hijo mío, el más pequeño, esta diversidad de rosas es la prueba y señal
que llevaras al obispo; le dirás que vea en ella mi voluntad y
tiene que cumplirla. Tu eres mi embajador muy digno de confianza
rigurosamente te ordeno que solo delante del obispo despliegues tu manto y
descubras lo que llevas. Contaras bien todo, dirás que te mande subir a
la cumbre del cerillo a que fueras a cortar flores y todo lo que vistes y
admiraste. Para que puedas inducir al obispo que de su ayuda con objeto de
que se haga y erija el templo que he pedido. NARRADOR: LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA ORDENO A JUAN DIEGO, QUE LLEVARA AL OBISPO DON JUAN DE ZUMARRAGA, LA PRUEBA QUE PEDÍA, LOS PIES DEL INDIO CORRIERON SOBRE LOS RISCOS SIN SENTIR LASTIMADURAS NADA HABIA QUE PUDIERA QUE DETENERLO, EN SU AFÁN DE LLEGAR LO MAS PRONTO POSIBLE; HASTA EL PALACIO DEL OBISPO.
|