LA ORACIÓN DEL HUERTO

 

 

NARRADOR: JESÚS Y SUS DISCÍPULOS SALIERON DE JERUSALÉN POR LA PUERTA DORIA, TOMAN LA ANGOSTA SENDERA QUE CONDUCE AL MONTE DE LOS OLIVOS. LA LUNA ESTA TRISTE Y PÁLIDA COMO NUNCA, ESPESOS NUBARRONES ANUNCIAN UNA PRÓXIMA TEMPESTAD. EL DOLOROSO SILENCIO DE JESÚS QUE CAMINA CON LA FRENTE INCLINADA HACIA EL SUELO Y LA TRISTEZA DE LA NOCHE, OPRIMEN EL AFLIGIDO ESPÍRITU DE LOS APÓSTOLES. JESÚS SE DETIENE DELANTE DE UNA GRANJA LLAMADA GETSEMANÍ; INDICA A SUS DISCÍPULOS QUE SE ACOMODEN SOBRE EL PASTO Y LES DICE.

JESUS: ¡Velad y orad! a fin de no caer en la tentación. ¡Y vosotros, Pedro, Santiago y Juan, seguidme!.

NARRADOR: ESTANDO UN POCO APARTADO DE LOS DEMÁS DIJO A LOS TRES:

JESUS: ¿Que tristeza de muerte siento dentro de mí?. ¿Quédense un poco aquí, Vigilando?, necesito estar solo.

NARRADOR: JESÚS ORABA CON LA FRENTE HUNDIDA EN EL POLVO CUANDO SE ESCUCHÓ UNA VOZ QUE DECÍA:

 

VOZ: Hijos de los hombres, escuchen la voz del que tiene la llave de la eternidad; si  existe en la tierra una criatura que quiera morir por el género humano, si hay un hombre que se atreva a soportar la muerte más dolorosa que sufrió ser alguno, si hay alguna criatura que quiera aparecer ante la presencia de Dios, Que responda, el Eterno le espera.

 

JESUS: ¡Dios! ¡Dios! No quiero sufrir, me aterra el dolor, me espanta el tormento que le espera a mi pobre ser. Pero que todo se haga según convenga a los hombres, ¡no a mí!. Mí cuerpo se halla dispuesto al sacrificio. ¡Perezca yo!, rasguen los hombres mi carne en pedazos, ¡si mi dolorosa muerte ha de salvar al generó humano!.

NARRADOR: AL TERMINAR DE DECIR ESTAS PALABRAS BROTO DE LA TIERRA FUEGO Y HUMO Y APARECIÓ EL ARCÁNGEL TENTADOR DICIENDO:

LUZBEL: Heme aquí, por segunda vez vengo a ofrecerte mi protección; tu hora se aproxima  ¿estas resuelto a morir por salvar las inquietudes del género humano.

JESUS:  Sí, mi sangre llevará el pecado inmundo de la humanidad; mi cruz será la llave de la redención.

LUZBEL: ¿Vas ha echar sobre tus hombros el crimen de Caín?

JESUS:     ¡Sí!

LUZBEL: ¡Escucha la sangrienta historia de esa raza que quieres salvar con tu sangre inocente, y dime después si es digna de tan heroico sacrificio!. ¡Para no darte muchos detalles te contaré lo más sobresaliente de las maldades  del pueblo elegido. Primero fue el alevoso crimen de Caín contra su hermano Abel. El incesto de las hijas de Lot. Artagerges VIII para coronarse, asesina a 85 hermanos y parientes. Dalila vende a su esposo Sansón. Athalía degüella a los primogénitos de Judá. Aristóbulo mató de hambre a su madre. Herodes el Grande cae sobre Israel como un azote. Su terrible cuchillo nada respeta; la sangre corre hasta en su mismo palacio y la de sus mujeres e hijos se mezcla con la de los santos inocentes de Belén y la de su oprimido pueblo. ¿Por esa raza de incestuosos, de fraticidas, de verdugos y asesinos vas a sacrificarte?

NARRADOR: LUZBEL SOLTÓ UNA TERRIBLE CARCAJADA, EL NAZARENO ALZÓ LOS OJOS LLENOS DE DULCE  RESIGNACIÓN AL CIELO, Y JUNTANDO LAS MANOS EN ADEMÁN SUPLICANTE DIJO:                           

JESUS: ¡Padre Dios! Que duro es aceptar, tengo que aceptar, si no llego hasta el fin, Como voy a convencerlos del amor; ¡Dios mío! -¡Cúmplase tu voluntad!.-

NARRADOR: LUZBEL LANZÓ UN GRITO DE DOLOR, LA MANSEDUMBRE DE JESÚS LE DESPEDAZABA EL CORAZÓN. LUZBEL TOMANDO ALIENTO VOLVIÓ A DECIR:

LUZBEL: Para convencerte veo que no bastan los crímenes que cometió esa raza maldita que quieres salvar, escucha. Dios me concedió un corto tiempo para ponerte a prueba, ese tiempo no basta, pero seguiré contándote la historia criminal del generó humano. Cambises, ciego por la ambición, sepulto un inmenso ejercito en los desiertos arenosos del África. Alejandro en Asia, derroto a Darío, pero su fiel vasallo lo asesina. Pero veamos otros pueblos, en Roma, Rómulo mata a su hermano Remo. Tulia, la esposa de Tarquino, obliga  a este a que mate a su madre. Julio Cesar muere a manos de sus más queridos amigos. Tiberio manda crucificar a las madres por el delito de haber llorado la muerte de sus hijos. Anteno edifico una pirámide con los cráneos de los extranjeros que cruzaban sus tierras. Kanesés hizo aserrar  por la mitad al profeta que hace cerca de 9 siglos profetizó tu dolorosa muerte.

JESUS: Señor, hágase como deseas.

LUZBEL: ¿No desprecias a esa raza?

JESUS:  ¡No!… ¡Moriré por ella!.

LUZBEL: ¡Jerusalén! ¡Jerusalén¡ Prepárate a presenciar la muerte del Justo. Su dolor será inmenso, su agonía dolorosa, su muerte cruel; pero su sangre purificara, al    genero  humano. ¡Y vosotros, apóstoles de Jesús!, cuya fe inquebrantable los lleva en pos de los pasos del divino maestro, prepárense para el futuro martirio que les espera. Vosotros seréis la semilla cristiana que se extenderá por el campo del universo; pero vuestra muerte será terrible, cruel, horrorosa…..¡Jajájajá!.

NARRADOR: LUZBEL LANZO UNA TERRIBLE CARCAJADA Y ENTRE FUEGO Y HUMO DESAPARECIÓ. ¡JESÚS CAE DE RODILLAS Y SE PONE A ORAR!.

JESUS: ¡Padre, Dios! Doy mi vida al mundo para que el mundo entienda que esta terquedad mía de amar hasta el fin, sea para ellos,  un pacto de sangre para amarse mejor. Ha llegado la hora en que voy a ser entregado a las manos del mundo. ¡Padre mío!,  ¡glorifica a tu hijo, para que el hijo te glorifique a ti!

NARRADOR: EN ESOS MOMENTOS SE APARECE UN ÁNGEL DICIENDO:

ANGEL: Yo soy el ángel de tu guarda que a mandado tu padre para consolarte en estos momentos de dolor y tristeza de tu alma. Tu dolor sublime, tu sangre inocente: dará la paz al universo. ¡Gloria a Jesús en la tierra! ¡Gloria al señor en los cielos!

 

Da click aqui para regresar al Indice

REGRESAR