EL NUEVO NACIMIENTO DE LA FE
NARRADOR:
EN ESOS TIEMPOS EXISTIA UN HOMBRE JUDÍO LLAMADO “NICODEMO” QUE FUE A VER A
JESÚS.
NICODEMO:
¡Rabí!, nosotros sabemos que has venido de parte de dios, como maestro,
porque nadie puede hacer señales milagrosas como las que tu haces, si Dios no
esta con él.
JESUS:
En verdad, en verdad te digo, que nadie puede ver el reino de Dios, si no nace
de nuevo de arriba.
NICODEMO:
¿Como puede un hombre nacer si ya es viejo? ¿Cómo puede volver al seno
materno para nacer de nuevo?
JESUS:
El que
no renace del agua y del espíritu no puede entrar en el reino de Dios. Lo
nacido de la carne es carne, y lo nacido del espíritu, es espíritu. No te
extrañe lo que te he dicho. Os es necesario nacer de lo alto. El viento sopla
donde quiere, pero no sabes de donde viene ni a donde va. Así le sucede al que
ha nacido del espíritu.
NICODEMO:
¿Cómo
puede ser esto?
JESUS:¿Cómo
tú siendo maestro en Israel, no puedas entender esto?. En verdad te dijo,
nosotros hablamos de lo que sabemos, y venimos a proclamar lo que hemos visto,
pero ustedes no hacen caso de lo que decimos: Ahora les hablo de las cosas de la
tierra y no me creen. ¿Cómo me va a
creer si les hablo de las cosas del cielo? Sin embargo, te diré, nadie ha
subido al cielo, si no que el que ha bajado del cielo es el HIJO DEL HOMBRE. Así
como moisés levanto la serpiente en el desierto, así también es necesario que
el hijo del hombre sea levantado en alto, para que todo el que crea en el tenga
vida eterna.
Si
tanto amo Dios al mundo que le dio a su hijo único para que todo el que crea en
él, no se pierda, sino que tenga la vida eterna.
Dios
no mandó a su hijo a este mundo a condenarlo, sino para salvarlo. El que crea
en él no se pierde, pero el que no cree ya se condenó, por no creer al hijo
del hombre.
NARRADOR:
NICODEMO
DA LAS GRACIAS Y DESPIDE DE JESÚS.
JESUS:
Vengan
conmigo todos los que están afligidos y agobiados, yo los comprendo a todos,
dejen que yo les guié, mis palabras no son una carga ni una cadena, al
contrario, los libera para que vivan según su propia conciencia, esa es una
gran fuente de paz y yo se las doy a ustedes, quien a mi me escucha, escucha su
conciencia.