JOSE DE NICODEMUS

 

   

                 NICODEMUS: ¡Venerables Sacerdotes!, porque queréis enjuiciar a un hombre que no comete más delito, que el predicar la igualdad de los hombres y el amor al prójimo.

Vuestra ley no permite condenar a los hombres sin haberlos escuchado antes.      Habéis tenido buen cuidado de los errores que pudiera cometer Jesús, y el delito se pudiera ver; mas como veis no ha sido posible. Siempre con la verdad ha contestado, mira que nosotros nos hemos maravillado el ver que sus discípulos no respetan las tradiciones antiguas y Jesús ha contestado:

                   -¿Por qué vosotros mismos, por vuestra tradición, quebrantáis el mandato de Dios?

                   Alguno de nosotros os habéis escandalizado de que cure enfermos en sábado y Jesús ha respondido:

                   -¡Hipócritas!  ¿No sueltan cada uno de vosotros su buey y su asno del pesebre en sábado y lo llevan a beber?

                   Entonces porque os escandalizáis de que él sane al pobre paralítico de la piscina de Betsaida, postrado ahí hace 38 años por el mal que le aquejaba ¿Yo pregunto no vale más  un hombre que un animal?

En cierta ocasión fuimos donde él y le preguntamos:

                   -Señor, sabemos que eres sincero y que enseñas con verdad el camino de Dios y que no te da cuidado de nadie,  por        que no haces afección de personas. Dinos, pues; a tu parecer ¿Es licito dar tributo al Cesar? ¿o no?

                   Como ves venerable Caifás, la pregunta estaba bien tramada, si Jesús respondía que era lícito, hubiésemos instigado contra él, al pueblo que se resiste a reconocer el dominio del Cesar reflejado precisamente en el tributo;  si respondía que no, lo acusaríamos de subversivo ante los romanos. Jesús capto inmediatamente nuestras intenciones y respondió:

-¡Por qué me tentáis, mostradme la moneda del tributo!-

y después de observarla pregunto,

-¿De quién es esta efigie y esta inscripción. ¿Todos respondimos. ¡¡¡Del César!!! y Jesús  dijo:

                   “Pues dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”

                    Qué respuesta más inteligente, nos hace ver sin comprometerse en lo más minino, que el hombre tiene compromisos con el estado y  con Dios.

                   Y como veis nunca hemos podido pillarlo en una palabra comprometedora Señal evidente de lucidez de ideas de equilibrio mental por lo tanto digo que no hay delito que perseguir.

 

NARRADOR: RESPONDE CAIFÁS SOBRESALTADO Y GRITANDO.

   

CAIFAS: ¡Te equivocas¡ Nos ha llamado raza de víboras y lo que es peor a menospreciado la autoridad de este concilio y eso no lo podemos permitir y por tanto merece el castigo.

 

 

 

Da click aqui para regresar al Indice

REGRESAR