JUDAS  ISCARIOTE

   

NARRADOR: JUDAS  HABÍA  CREÍDO FIRMEMENTE EN JESÚS. ANTE SUS PALABRAS ACERCA DEL FIN PRÓXIMO. NO VEÍA ACERCARSE EL REINO Y SÍ VENIR LA MUERTE, Y PIENSA DE ESTE MODO.  

 

 

JUDAS: Señor, me encuentro terriblemente confundido. El maestro me ha confundido, nos anuncia y nos promete un reino. Sin embargo permite ser  ungido por una mujer, según él, es para honrar el día de su sepultura. ¿Entonces, él va a morir? Y todavía se dedica a predicar y a curar enfermos. ¡Bah! ¡Qué desperdicio de tiempo!

                   Por que no establece el  reino que nos ha anunciado, después él puede predicar el tiempo que le quede según él.

                   No quiero pensar, pero sospecho que no habrá tal reino. ¡Tal vez nos ha engañado!

                   Jesús muy  bien pudo haber aprovechado la buena disposición del pueblo en el Domingo de Ramos, para declararse a sí mismo el Mesías, pero no sucedió tal cosa.

                   Es inútil seguir en la causa, el barco se hunde, esto se acaba, porque niega a declararse Rey a si mismo, no, no lo entiendo.

                   ¡OH! Sí, eso es, a lo mejor él espera reunirse con los sumos Sacerdotes y Doctores de la Ley, para que delante del concilio, y  tanto  personaje, se   declare así mismo el Mesías. ¿Pero, como lograrlo?, el único medio es traicionarlo y eso no puede ser.

                             

 

NARRADOR: JUDAS LLORÓ PORQUE A PESAR DE LA TRAICIÓN QUE ESTÁ A PUNTO DE COMETER SE NEGABA ROTUNDAMENTE LLEGAR HASTA ESE PUNTO.

 

 

 

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