|
EL
MANDATO NARRADOR:
AL DÍA SIGUIENTE DOMINGO MUY DE MADRUGADA JUAN
DIEGO SALIÓ DE SU CASA Y SE VINO DERECHO A TLALTILULCO, A INSTRUIRSE DE LAS
COSAS DIVINAS Y A ESTAR PRESENTE EN LA CUENTA PARA VER ENSEGUIDA AL OBISPO. CASI
A LAS DIEZ SE PRESENTO DESPUÉS DE QUE OYÓ MISA; Y SE HIZO LA CUENTA Y SE
DISPERSÓ EL GENTÍO. AL PUNTO SE FUE JUAN DIEGO A VER AL OBISPO. SE DETUVO A LA
ENTRADA DEL PALACIO, DESALENTADO Y TRISTE MEDITANDO SOBRE SI DEBÍA LLAMAR DE
NUEVO; AL FIN SE DECIDIO. EL SABIA QUE LA SEÑORA DEL CIELO LO ESPERABA CON UNA
BUENA CONTESTACIÓN. JUAN
DIEGO: señor dispénseme su
merced pero quiero hablar otra vez con el señor obispo. FRAILE
I:
¿Otra vez tu? porque tienes que ser mas terco que una semila, vete por ahí. NARRADOR:
JUAN DIEGO NO SE MOVIÓ FRAILE II: déjalo el padre lo ha visto y dijo que lo dejaras pasar. NARRADOR:
LOS FRAYLES LE FRANQUEARON LA ENTRADA Y
AL ESTAR FRENTE. A FRAY JUAN DE ZUMARRAGA SE
ARRODILLO A SUS PIES, SE ENTRISTECIO Y LLORO AL EXPONER EL MANDATO DE LA SEÑORA
DEL CIELO. JUAN DIEGO:
Y te digo aquí de rodillas, besando el vuelo de tu vestido, señor obispo, que
es verdad palabra que te traigo. No
me dejes mal con el encargo de ella, es señora muy hermosa, y tiene luz de sol
a su derredor. Tiene palabra dulce. Y la adornan trinos de pajarillos, tiene
hermosura de señora india, de color moreno como el cacao; y sus labios hablan
palabra que emocionan mucho y da deseo de obediencia, tiene sus manos
entrelazadas y su cabeza inclinada para mirar a indio Juan Diego que esta a sus
pies. Tiene
vestido color azul cielo, tachonao de estrellas que brillan mucho, y manto color
de campo, a sus pies esta la luna que miramos en la noche, y entre la luna asoma
la cara de un niño hermoso, el sol se hace polvo para iluminarla. Hay canto de
pajarillos mas lindo que el Zinzontle. NARRADOR: EL SEÑOR OBISPO PARA SERCIORARSE, LE PREGUNTO MUCHAS COSAS DONDE LA VIO Y COMO ERA; Y EL REFIRIÓ TODO PERFECTAMENTE. MAS AUNQUE EXPLICO CON PRECISIÓN LA FIGURA DE ELLA LA SIEMPRE VIRGEN SANTÍSIMA MADRE DEL SALVADOR NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SIN EMBARGO NO LE DIO CRÉDITO Y DIJO QUE NO SOLAMENTE POR SU PLATICA Y SOLICITUD SE HABÍA QUE HACER LO QUE PEDÍA, QUE ADEMÁS; ERA MUY NECESARIA ALGUNA SEÑAL PARA QUE LE PUDIERA CREER QUE LO ENVIABA LA MISMA SEÑORA DEL CIELO. OBISPO:
Voy a ponerte una condición, para creerte lo que me dices Juan Diego; iras a
buscar a la señora de cielo por tercera vez y le dirás que necesito una seña,
una seña que no deje lugar a dudas, que manifieste la presencia de La virgen
Maria, y hasta que la traigas te creeré. JUAN DIEGO:
¿Fabricaras templo que mi señora te pide? JUAN DIEGO: Mira cual ha de ser la señal que me pides que luego iré a pedírsela a la señora del cielo que me envía acá.
|