JESUS ANTE PILATO

 

NARRADOR: EN ESTE MOMENTO LLEGAN HASTA EL GOBERNADOR LAS CONFUSAS VOCES DEL PUEBLO, QUE PIDE JUSTICIA DESDE LA PLAZA.

FARISEOS: ¡Justicia! ¡Queremos Justicia! ¡Que salga el gobernador, que sentencie al Nazareno!

PONCIO PILATO: ¡Cayo, abre todas las puertas del palacio! ¡Que entren esas hienas!.

NARRADOR: CAYO CORRE A EJECUTAR LAS ORDENES DE SU SEÑOR. CLAUDIA SALE DE LA CAMARA, PERO ANTES RECUERDA A SU ESPOSO QUE LE HA DADO PALABRA DE RESPETAR LA VIDA DE JESUS.

CLAUDIA: ¡No olvides que me prometiste respetar la vida de Jesús!

CAYO-APPIO: ¡Señor, los jueces del sinedrio, los sacerdotes y los fariseos, se niegan a entrar en el palacio. Por que no quieren manchar su conciencia entrando en el día de pascua, en la casa de un hombre que adora a los dioses del olimpo!

PONCIO PILATO: ¡Miserables Hipócritas! ¡Raza despreciable y vil!

FARISEOS: ¡Justicia! ¡Queremos Justicia! ¡Que salga el gobernador, que se asome Poncio Pilato!

NARRADOR: Y COMO EN ESTE MOMENTO LOS GRITOS, LLEGAN CON MAS FUERZA A SUS OIDOS, CONTINUA:

PONCIO PILATO: ¡Esta bien, ya que ellos no quieren venir hasta mí, yo iré hasta ellos. Voy a ver que quieren de mi esos perros rabiosos!

NARRADOR: ¡PRONTO CUNDE LA NOTICIA DE QUE EL JUEZ ROMANO, VA A PRESENTARSE. UN SILENCIO PROFUNDO SE EXTIENDE POR LA PLAZA.

                   EL GOBERNADOR ABARCA CON UNA MIRADA DE DESPRECIO AQUELLA MUCHEDUMBRE, Y LUEGO DIRIGIENDO OTRA DE COMPASION AL REO, DICE CON VOZ ENTERA Y SONORA:

PONCIO PILATO: ¡Pueblo!, que vienes a interrumpir el dulce sueño de la mañana a tu juez. ¿Qué queréis?

FARISEOS: ¡Justicia! ¡Queremos Justicia! ¡La cruz para el Nazareno!

PONCIO PILATO: ¡De que delito acusáis a este hombre!, pero os prevengo, que no quiero que habléis todos a la vez, que tome uno de vosotros la palabra y los demás que guarden silencio

NARRADOR: ENTRE LOS SACERDOTES HUBO UN MOMENTO DE VACILACION, BUSCANDO AL QUE DEBE EXPONER ANTE EL JUEZ ROMANO LOS CRIMENES IMAGINARIOS DEL NAZARENO. POR FIN  ELIGEN A UN HOMBRE QUE SE PRESTA A TAN DEGRADANTE COMISION. ESTE HOMBRE QUE AVANZA HASTA LLEGAR JUNTO A LOS ESTANDARTE SE LLAMA BELIBETH, “SAMUEL BELIBETH”, COGE BRUTALMENTE DEL HOMBRO DERECHO A JESUS Y LO CONDUCE HASTA EL PIE DE LAS GRADAS Y DICE CON VOZ ATRONADORA.

SAMUEL BELIBETH: ¡Juez romano, el pueblo pide justicia y la espera de ti, por que tu solo tienes derecho de vida y muerte, sobre los súbditos del ilustre emperador tiberio. Este hombre es el hijo del carpintero José y de María todos le conocemos perfectamente. Dice sin embargo, que es rey de Judá; hijo de Dios y que se yo cuantos sacrilegios que no es decoroso recordar.

                   Hace tres años que recorre las tribus embaucando a las gentes sencillas, no respeta la ley de nuestros mayores y cura en sábado las dolencias del prójimo.

                   Esto como vez merece la muerte y eso espera de ti el pueblo que llena esta plaza. ¡He dicho!

NARRADOR: EL PUEBLO LE APLAUDE. EL MISERABLE JUDIO HACE UN SALUDO COMO DANDO LAS GRACIAS.

PONCIO PILATO: ¡Si Jesús no ha cometido más crímenes, que los que acabas de relatar! ¡Yo que represento a Roma, no le hallo culpa suficiente para castigarlo!

NARRADOR: GRITA CAIFAS ACERCANDOSE A LAS GRADAS

CAIFAS: ¡Si no fuera un criminal no te lo hubiéramos traído!

PONCIO PILATO: ¡Si ese hombre pecó contra vuestra ley, juzgadle vosotros!

CAIFAS: La pena de muerte, bien la sabes Pilato, os la habéis reservado vosotros como derecho de conquista. Nosotros no podemos sentenciar a Jesús y su delito merece la muerte.

PONCIO PILATO: ¡Pues bien, acusadle de crímenes que merezcan la cruz!

CAIFAS: ¡Pilato, con lo que te hemos dicho de sobra tienes para sentenciar a Jesús. Recuerda que Tiberio a declarado reos de muerte en cruz afrentosa a todos los hechiceros y este hombre cura endemoniados y hace otros mil sortilegios! ¿No falta a lo que tu señor prescribe?

NARRADOR: PILATO, QUE ES UN HOMBRE JUSTO, COMIENZA A DESAGRADARLE QUE EL NOMBRE DE TIBERIO SE MEZCLE EN EL ASUNTO; ASI ES QUE DESEANDO ACABAR PRONTO, MANDO SUBIR AL PRETORIO A JESUS.

CAYO-APPIO: ¡Pilato te espera, sigue mis pasos!

NARRADOR: JESUS SIGUE CON PASO TRANQUILO AL MENSAJERO. EN LOS DIVINOS OJOS DE JESUS, HAY TAL BONDAD, QUE EL JUEZ ROMANO NO PUDO MENOS QUE MURMURAR EN VOZ BAJA.

PONCIO PILATO: (En Voz Baja) Este hombre no parece un criminal, pues lleva escrito en el rostro, la belleza de su alma

NARRADOR: DESPUÉS LE PREGUNTA CON ACENTO DULCE Y CARIÑOSO

PONCIO PILATO: ¿Eres tú, “El Rey de los Judíos”?

NARRADOR: JESUS CONTESTA, FIJANDO SU HERMOSA MIRADA EN LA DE PONCIO.

JESUS: ¿Dices eso por ti mismo, o te lo han dicho otros de mi?

NARRADOR: PILATO MEDITA UN MOMENTO, POR QUE LA VOZ DE JESUS HA PRODUCIDO EN SU ALMA UNA DULCE SENSACION. DESPUES LE DICE:

PONCIO PILATO: ¿Soy yo acaso Judío?, tu nación y los pontífices te han puesto en mis manos, ¿Qué has hecho para que deseen tu muerte con tan tenaz empeño?

JESUS: Mi reino no es de este mundo, no debe pues inspirar recelo a tu señor. Si de este mundo fuera mis súbditos pelearían para que no fuera entregado a los Judíos.

PONCIO PILATO: ¡Entonces!, ¿Tú eres Rey?

JESUS: Tu dices que lo soy, yo para eso nací, más vengo a reinar en los corazones de los justos; a transmitir la luz divina de la gracia y la verdad. Todo aquel que ame la verdad, que escuche mi voz.

PONCIO PILATO: ¡Pero, que verdad es esa de la que me hablas!

NARRADOR: PREGUNTO PILATO. JESUS NO RESPONDIO. ENTONCES EL JUEZ ROMANO, DIRIGIENDOSE AL PUEBLO, DICE LEVANTANDO LA VOZ:

PONCIO PILATO: ¡¡¡Ningún delito, hallo en este hombre!!!

NARRADOR: LA OPINION DE PILATO IRRITA A LOS FARISEOS. Y CREYENDOSE QUE LA VICTIMA SE LES ESCAPA DE LAS MANOS, EXCLAMA CAIFAS:

CAIFAS: ¡Medita lo que dices, Jesús ha ejercido en Galilea toda clase de sacrilegios!

PONCIO PILATO: ¡Es galileo Jesús!

CAIFAS: ¡Si, de Nazaret!

PONCIO PILATO: ¡Pues entonces llevadle a Herodes tetrarca de galilea, que le juzgue él, decídselo de mi parte!

NARRADOR: MIENTRAS TANTO, CLAUDIA ESPERA A PILATO EN LA ANTECAMARA.

PONCIO PILATO: ¿Estas contenta de mi?

CLAUDIA: ¡Poncio, creo que has sido muy débil en esta ocasión, debías haber arrebatado a Jesús de las manos de sus verdugos.

NARRADOR: MIENTRAS TANTO JESUS ES CONDUCIDO AL PALACIO DE HERODES. EL QUE MAS MALTRATA A JESUS ES SAMUEL BELIBETH, QUE GRITA COMO UN ENERGUMENO.

SAMUEL BELIBETH: ¡Mago hechicero, si eres Dios como dices, haz un milagro, concediéndome a mi la inmortalidad y a mi madre que es muda, el uso de la palabra.

NARRADOR: JESUS VUELVE UNA VEZ MAS LA CABEZA CERCA DEL PALACIO DE HERODES Y DIRIGIENDOSA A SAMUEL BELIBETH LE DICE:

JESUS: ¡El hijo del hombre se va, pero tu esperaras a que vuelva.

NARRADOR: SAMUEL SUELTA UNA CARCAJADA. LA COMITIVA CONTINUA SU CAMINO, DETENIENDOSE ANTE EL PALACIO DE HERODES EL GRANDE.

 

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