En esta Villa encontrarás entre otros atractivos, el de la iglesia
de la Asunción de sillería con torre mudéjar del siglo XVI, cuya
impresionante construcción domina el valle del Jiloca. También hay
otras construcciones de estilo renacentista aragonés.
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Descripción de la Torre: La torre es de planta ochavada
y se apoya sobre una construcción anterior de planta cuadrada, realizada
con sillería de piedra, es por tanto el resultado de la suma de dos
proyectos constructivos sucesivos. Es una torre hueca en toda su altura
según las formas de las torres tardías a partir del siglo XVI, cuando se
produce el abandono de la estructura en forma de alminar de las torres
mudéjares aragonesas.
Los ladrillos empleados son de varios
tipos: El utilizado para la estructura está aparejado a base de hiladas
a soga y tizón y en algunas zonas como contrafuertes exteriores,
alternando éstas con otras a soga. Para los elementos decorativos que
comparten esta función con aquellos, se utilizan piezas especiales de
menor anchura que se atizonan en el muro dibujando las diferentes labores.
Otros son aplantillados con la forma necesaria para obtener las
diferentes molduras destinadas a la construcción de cornisas, columnas y
otros elementos. Lo que se aprecia como torre mudéjar presenta dos
cuerpos o pisos, separados mediante una imposta y está recorrida
verticalmente por gruesos contrafuertes dispuestos en los ángulos del
octógono.
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Estos son elementos característicos de las torres octogonales
tardías, o de los cuerpos superiores de las torres mixtas. Por encima
de estos cuerpos, sobre un entablamiento con cornisa volada que se apea en
pequeñas ménsulas, y coronado por un chapitel, remata la torre un cuerpo
también octogonal aunque de menor anchura y tal vez posterior, en el que
los contrafuertes angulares quedan interrumpidos para dar paso a medias
columnas de ladrillo aplantillado y casi totalmente embutidas en el muro.
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El gran interés de esta torre en el aspecto ornamental radica en el
relativamente escaso lugar ocupado por los motivos mudéjares
preferentemente utilizados en la decoración de exteriores en ladrillo
resaltado y más extendidos en los ejemplos tardios, las esquinitas y los
rombos, y en el recurso a otros menos habituales ya enraizados en las
nuevas corrientes renacentistas.
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