99.2 Pruebas de carga
Existen muchas situaciones que pueden aconsejar la realización de pruebas de
carga de estructuras. En general, las pruebas de carga pueden agruparse de acuerdo con
su finalidad en:
A) Pruebas de carga reglamentarias.
Son todas aquellas fijadas por por el Pliego de Prescripciones Técnicas Particulares o Instrucciones o Regalamentos, y que tratan
de realizar un ensayo que constate el comportamiento de la estructura ante situaciones
representativas de sus acciones de servicio. Las reglamentaciones de puentes de
carretera y puentes de ferrocarril fijan en todos los casos la necesidad de realizar ensayos
de puesta en carga previamente a la recepción de la obra. Estas pruebas tienen por
objeto el comprobar la adecuada concepción y la buena ejecución de las obras frente a
las cargas normales de explotación, comprobando si la obra se comporta según los
supuestos de proyecto, garantizando con ello su funcionalidad.
Hay que añadir, además, que en las pruebas de carga se pueden obtener valiosos
datos de investigación que deben confirmar las teorías de proyecto (reparto de cargas,
giros de apoyos, flechas máximas) y utilizarse en futuros proyectos.
Estas pruebas no deben realizarse antes de que el hormigón haya alcanzado la
resistencia de proyecto. Pueden contemplar diversos sistemas de carga, tanto estáticos
como dinámicos.
Las pruebas dinámicas son preceptivas en puentes de ferrocarril y en puentes de
carretera y estructuras en las que se prevea un considerable efecto de vibración, de
acuerdo con las instrucciones de acciones correspondientes. En particular, este último
punto afecta a los puentes con luces superiores a los 60 m o diseño inusual, utilización de
nuevos materiales y pasarelas y zonas de tránsito en las que por su esbeltez se prevé la
aparición de vibraciones que puedan llegar a ocasionar molestias a los usuarios. El
proyecto y realización de este tipo de ensayos deberá estar encomendado a equipos
técnicos con experiencia en este tipo de pruebas.
La evaluación de las pruebas de carga reglamentarias requiere la previa preparación
de un proyecto de Prueba de carga, que debe contemplar la diferencia de actuación de
acciones (dinámica o estática) en cada caso. De forma general, y salvo justificación
especial, se considerará el resultado satisfactorio cuando se cumplan las siguientes
condiciones:
a) En el transcurso del ensayo no se producen fisuras que no se correspondan con
lo previsto en el proyecto y que puedan comprometer la durabilidad y seguridad
de la estructura.
b) Las flechas medidas no exceden los valores establecidos en proyecto como
máximos compatibles con la correcta utilización de la estructura.
c) Las medidas experimentales determinadas en las pruebas (giros, flechas,
frecuencias de vibración) no superan las máximas calculadas en el proyecto de
prueba de carga en más de un 15% en caso de hormigón armado y en 10% en
caso de hormigón pretensado.
d) La flecha residual después de retirada la carga, habida cuenta del tiempo en
que esta última se ha mantenido, es lo suficientemente pequeña como para
estimar que la estructura presenta un comportamiento esencialmente elástico.
Esta condición deberá satisfacerse tras un primer ciclo carga-descarga, y en
caso de no cumplirse, se admite que se cumplan los criterios tras un segundo
ciclo.
B) Pruebas de carga como información complementaria
En ocasiones es conveniente realizar pruebas de carga como ensayos para obtener
información complementaria, en el caso de haberse producido cambios o problemas
durante la construcción. Salvo que lo que se cuestione sea la seguridad de la estructura,
en este tipo de ensayos no deben sobrepasarse las acciones de servicio, siguiendo unos
criterios en cuanto a la realización, análisis e interpretación semejantes a los descritos
en el caso anterior.
C) Pruebas de carga para evaluar la capacidad resistente
En algunos casos las pruebas de carga pueden utilizarse como medio para evaluar
la seguridad de estructuras. En estos casos la carga a materializar deberá ser una
fracción de la carga de cálculo superior a la carga de servicio. Estas pruebas requieren
siempre la redacción de un Plan de Ensayos que evalúe la viabilidad de la prueba, la
realización de la misma por una organización con experiencia en este tipo de trabajos,
y ser dirigida por un técnico competente.
El Plan de Prueba recogerá, entre otros, los siguientes aspectos:
- Viabilidad y finalidad de la prueba.
- Magnitudes que deben medirse y localización de los puntos de medida.
- Procedimientos de medida.
- Escalones de carga y descarga.
- Medidas de seguridad.
Este último punto es muy importante, dado que por su propia naturaleza en este tipo
de pruebas se puede producir algún fallo o rotura parcial o total del elemento ensayado.
Estos ensayos tienen su aplicación fundamental en elementos sometidos a flexión.
Para su realización deberán seguirse los siguientes criterios:
- Los elementos estructurales que sean objeto de ensayo deberán tener al menos
56 días de edad, o haberse verificado que la resistencia real del hormigón de
la estructura ha alcanzado los valores nominales previstos en proyecto.
- Siempre que sea posible, y si el elemento a probar va a estar sometido a
cargas permanentes aún no materializadas, deberían, 48 horas antes del
ensayo, disponerse las correspondientes cargas sustitutorias que gravitarán
durante toda la prueba sobre el elemento ensayado.
- Las lecturas iniciales deberán efectuarse inmediatamente antes de disponer la
carga de ensayo.
- La zona de estructura objeto de ensayo deberá someterse a una carga total,
incluyendo las cargas permanentes que ya actúen, equivalente a 0,85 (1,35
G + 1,5 Q), siendo G la carga permanente que se ha determinado actúa sobre
la estructura y Q las sobrecargas previstas.
- Las cargas de ensayo se dispondrán en al menos cuatro etapas aproximadamente iguales, evitando impactos sobre la estructura y la formación de arcos de descarga en los materiales empleados para materializar la carga.
- 24 horas después de que se haya colocado la carga total de ensayo, se
realizarán las lecturas en los puntos de medida previstos. Inmediatamente
después de registrar dichas lecturas se iniciará la descarga, registrándose las
lecturas existentes hasta 24 horas después de haber retirado la totalidad de las cargas.
- Se realizará un registro continuo de las condiciones de temperatura y humedad
existentes durante el ensayo con objeto de realizar las oportunas correcciones si fuera pertinente.
- Durante las pruebas de carga deberán adoptarse las medidas de seguridad
adecuadas para evitar un posible accidente en el transcurso de la prueba. Las
medidas de seguridad no interferirán la prueba de carga ni afectarán a los resultados.
El resultado del ensayo podrá considerarse satisfactorio cuando se cumplan las
condiciones siguientes:
- Ninguno de los elementos de la zona de estructura ensayada presenta fisuras
no previstas y que comprometan la durabilidad o seguridad de la estructura.
- La flecha máxima obtenida es inferior de l2 /20000 h, siendo l la luz de cálculo y h el canto del elemento. En el caso de que el elemento ensayado sea un
voladizo, l será dos veces la distancia entre el apoyo y el extremo.
- Si la flecha máxima supera l2 / 20000 h , la flecha residual una vez retirada la
carga, y transcurridas 24 horas, deberá ser inferior al 25 % de la máxima en
elementos de hormigón armado e inferior al 20 % de la máxima en elementos
de hormigón pretensado. Esta condición deberá satisfacerse tras el primer
ciclo de carga-descarga. Si esto no se cumple, se permite realizar un segundo
ciclo de carga-descarga después de transcurridas 72 horas de la finalización
del primer ciclo. En tal caso el resultado se considerará satisfactorio si la flecha
residual obtenida es inferior al 20 % de la flecha máxima registrada en ese ciclo
de carga, para todo tipo de estructuras.
COMENTARIOS
Las pruebas de carga, además de los casos en las que son preceptivas, son recomendables en estructuras o en parte de las mismas que han sufrido algún deterioro o que han estado sometidas a
acciones que podrían haber afectado a su capacidad resistente (fuego, heladas, etc.) y también, cuando
una determinada estructura o una parte de ella va a soportar acciones no previstas en el proyecto inicial
(mayores cargas de uso, cargas puntuales, etc.).
El modo de aplicación de las cargas debe ser tal que se produzcan los máximos esfuerzos en las secciones consideradas como críticas. Debe tenerse en cuenta la posibilidad de que los elementos
vecinos colaboren a la resistencia del elemento que se ensaya. Por otra parte, deben adoptarse toda clase
de precauciones para evitar un posible accidente en el transcurso de la prueba.
En pruebas en las que no se superen las cargas de servicio y como norma general, tras un primer
ciclo de carga-descarga total la flecha residual estabilizada es recomendable que sea inferior al quinto de
la flecha total medida bajo carga total. Si no es así, se procederá a un segundo ciclo de carga-descarga,
al cabo del cual, la flecha residual estabilizada debe ser inferior al octavo de la flecha total medida bajo
carga en este segundo ciclo.
Pueden admitirse pequeñas variaciones en torno a los valores mencionados, según el tipo de elemento que se ensaye y según la importancia relativa de la sobrecargas respecto a la carga permanente.
Para una mejor interpretación de los resultados, se recomienda medir los movimientos más característicos que se hayan producido durante la realización de las pruebas y registrar, al mismo tiempo,
la temperatura y humedad del ambiente, las condiciones de soleamiento y cuantos detalles puedan influir
en los resultados de las medidas. Se llama la atención en realizar siempre una estimación de flechas en
aquellas estructuras cuyo comportamiento se considere rígido, dado que los movimientos atensionales
pueden ser muy importantes y no tener sentido los criterios de flecha residual.
La dirección de todas las operaciones que constituyen el ensayo, la cuidadosa toma de datos y la
interpretación de los resultados, deben estar a cargo de personal especializado en esta clase de trabajos.
99.3 Otros ensayos no destructivos
Este tipo de ensayos se empleará para estimar en la estructura otras características
del hormigón diferentes de su resistencia, o de las armaduras que pueden afectar a su seguridad o durabilidad.
COMENTARIOS
Existen métodos de ensayo no destructivos (gammagrafías, sondas magnéticas, ultrasonidos, etc.), que permiten determinar en la estructura la situación real de las armaduras y el espesor de sus
recubrimientos que han podido ser alterados por el vertido, picado o vibrado del hormigón y la mayor o
menor permeabilidad del hormigón o la formación de coqueras internas por una mala compactación.
En general es aconsejable que la realización e interpretación de estos ensayos se recomiende a un centro especializado, dado que suelen tener limitaciones importantes y requieren una práctica muy
específica.