Artículo 75. Descimbrado, desencofrado y desmoldeo Artículo 76. Acabado de superficies Artículo 77. Uniones de continuidad entre elementos prefabricados
Artículo 74º Curado del hormigón Durante el fraguado y primer período de endurecimiento del hormigón, deberá asegurarse el mantenimiento de la humedad del mismo mediante un adecuado curado. Este se prolongarán durante el plazo necesario en función del tipo y clase del cemento, de la temperatura y grado de humedad del ambiente, etc. El curado podrá realizarse manteniendo húmedas las superficies de los elementos de hormigón, mediante riego directo que no produzca deslavado. El agua empleada en estas operaciones deberá poseer las cualidades exigidas en el Artículo 27º de esta Instrucción. El curado por aportación de humedad podrá sustituirse por la protección de las superficies mediante recubrimientos plásticos u otros tratamientos adecuados, siempre que tales métodos, especialmente en el caso de masas secas, ofrezcan las garantías que se estimen necesarias para lograr, durante el primer período de endurecimiento, la retención de la humedad inicial de la masa, y no contengan sustancias nocivas para el hormigón. Si el curado se realiza empleando técnicas especiales (curado al vapor por ejemplo) se procederá con arreglo a las normas de buena práctica propias de dichas técnicas, previa autorización del Director de Obra.
De las distintas operaciones necesarias para la ejecución de un elemento de hormigón, el proceso de curado es una de las más importantes por su influencia decisiva en la resistencia y demás cualidades del hormigón resultante. Los principales métodos para el curado del hormigón son los siguientes:
Estos métodos pueden usarse separadamente o en combinación. No todos los métodos de curado son igualmente eficaces. En general, los métodos en los que se añade agua producen una estructura de poros más densa que los métodos que sólo impiden la desecación del hormigón. Para una estimación de la duración mínima del curado D, en días, puede aplicarse la siguiente expresión: D = K L D0+ D1 donde:
En el caso de que las condiciones ambientales durante el curado (soleamiento, humedad y velocidad del viento) no se correspondan exactamente con alguno de los casos A, B, C, de la Tabla 74.1 puede determinarse el parámetro D0 utilizando como orientativos los valores del cuadro. La velocidad de desarrollo de la resistencia del hormigón se puede determinar en función de la clase del cemento utilizado y de la relación agua/cemento empleada, según lo indicado en la Tabla 74.2. En el caso de utilización de humo de sílice como adición en el momento de la fabricación del hormigón, el curado debe ser especialmente cuidado. En el caso de utilización de cenizas volantes como adición en el momento de la fabricación del hormigón, el valor de D1 será uno de los siguientes:
donde F es el porcentaje de cenizas volantes utilizadas, en relación al peso de cemento. Para los casos de empleo de técnicas especiales en el articulado se remite a las normas de buena práctica de tales técnicas, por tratarse de procesos en evolución continua, para los que es difícil dar reglas generales.
Artículo 75º Descimbrado, desencofrado y desmoldeo Los distintos elementos que constituyen los moldes, el encofrado (costeros, fondos, etc.), los apeos y cimbras, se retirarán sin producir sacudidas ni choques en la estructura, recomendándose, cuando los elementos sean de cierta importancia, el empleo de cuñas, cajas de arena, gatos u otros dispositivos análogos para lograr un descenso uniforme de los apoyos. Las operaciones anteriores no se realizarán hasta que el hormigón haya alcanzado la resistencia necesaria para soportar, con suficiente seguridad y sin deformaciones excesivas, los esfuerzos a los que va a estar sometido durante y después del desencofrado, desmoldeo o descimbrado. Cuando se trate de obras de importancia y no se posea experiencia de casos análogos, o cuando los perjuicios que pudieran derivarse de una fisuración prematura fuesen grandes, se realizarán ensayos de información (véase Artículo 89º) para estimar la resistencia real del hormigón y poder fijar convenientemente el momento de desencofrado, desmoldeo o descimbrado. Se tendrán también en cuenta las condiciones ambientales (por ejemplo, heladas) y la necesidad de adoptar medidas de protección una vez que el encofrado, o los moldes, hayan sido retirados. Se pondrá especial atención en retirar oportunamente todo elemento de encofrado o molde que pueda impedir el libre juego de las juntas de retracción, asiento o dilatación, así como de las articulaciones, si las hay. En elementos de hormigón pretensado es fundamental que el descimbrado se efectúe de conformidad con lo dispuesto en el programa previsto a tal efecto al redactar el proyecto de la estructura. Dicho programa deberá estar de acuerdo con el correspondiente al proceso de tesado. Para facilitar el desencofrado, y en particular, cuando se empleen moldes, se recomienda pintarlos con barnices antiadherentes que cumplan las condiciones prescritas en el Artículo 65º.
Se llama la atención sobre el hecho de que en hormigones jóvenes no sólo su resistencia, sino también su módulo de deformación, presenta un valor reducido, lo que tiene una gran influencia en las posibles deformaciones resultantes. Resulta útil en ocasiones la medición de flechas durante el descimbrado de ciertos elementos, como Índice para decidir si debe o no continuarse la operación e incluso si conviene o no realizar ensayos de carga de la estructura. Se exige efectuar el descimbrado de acuerdo con un programa previo debidamente estudiado, con el fin de evitar que la estructura quede sometida, aunque sólo sea temporalmente durante el proceso de ejecución, a tensiones no previstas en el proyecto que puedan resultar perjudiciales. Para efectuar el descimbrado, se deberá tener en cuenta al menos los siguientes puntos:
El plazo mínimo de descimbrado dependerá, entre otros, de la evolución de la resistencia y módulo de deformación del hormigón, de las condiciones de curado, de las características de la estructura y de la fracción de carga muerta actuante en el momento del descimbrado. Una aproximación al valor de la resistencia mínima que debe haber alcanzado el hormigón en el momento del descimbrado, puede obtenerse comprobando el cumplimiento de los Estados Límites bajo las condiciones de las cargas actuantes en ese momento. A título de orientación pueden indicarse los plazos de desencofrado o descimbrado dados por la fórmula: donde:
Esta fórmula es sólo aplicable a elementos de hormigón armado fabricados con cemento portland y en el supuesto de que su endurecimiento se haya llevado a cabo en condiciones ordinarias. Se recomienda que la seguridad no resulte en ningún momento inferior a la prevista para la obra en servicio. Cuando no se disponga de datos suficientes, y en el caso de haber utilizado cemento de endurecimiento normal, puede tomarse como referencia los períodos mínimos de desencofrado o descimbrado para elementos de hormigón armado que figuran en la Tabla 75.
Si se aplican los valores recomendados en la tabla para encofrados verticales, inmediatamente después del desencofrado deberá procederse a la aplicación de las medidas necesarias para garantizar un adecuado curado y protección del hormigón. Si se producen períodos de helada durante el endurecimiento del hormigón, deberán incrementarse los valores de la tabla convenientemente. El uso de encofrados especiales, por ejemplo deslizantes, o la utilización de procedimientos de curado acelerado, podrán permitir la reducción de los períodos recomendados. Asimismo, dichos períodos podrán ser incrementados en el caso de que existan condiciones especiales que requieran la limitación de la fisuración a edades tempranas (por ejemplo, elementos con diferentes espesores o temperaturas), o que hagan necesario reducir las deformaciones por fluencia.
Artículo 76º Acabado de superficies Las superficies vistas de las piezas o estructuras, una vez desencofradas o desmoldeadas, no presentarán coqueras o irregularidades que perjudiquen al comportamiento de la obra o a su aspecto exterior. Cuando se requiera un particular grado o tipo de acabado por razones prácticas o estéticas, se especificarán los requisitos directamente o bien mediante patrones de superficie. En general, para el recubrimiento o relleno de las cabezas de anclaje, orificios, entalladuras, cajetines, etc., que deba efectuarse una vez terminadas las piezas, se utilizarán morteros fabricados con masas análogas a las empleadas en el hormigonado de dichas piezas, pero retirando de ellas los áridos de tamaño superior a 5 mm. Todas las superficies de mortero se acabarán de forma adecuada.
Artículo 77º Uniones de continuidad entre elementos prefabricados Las uniones entre las distintas piezas prefabricadas que constituyen una estructura, o entre dichas piezas y los otros elementos estructurales construidos in situ, deberán asegurar la correcta transmisión de los esfuerzos entre cada pieza y las adyacentes a ella. Se construirán de tal forma que puedan absorberse las tolerancias dimensionales normales de prefabricación, sin originar solicitaciones suplementarias o concentración de esfuerzos en los elementos prefabricados. Las testas de los elementos que vayan a quedar en contacto, no podrán presentar irregularidades tales que impidan que las compresiones se transmitan uniformemente sobre toda la superficie de aquéllas. El límite admisible para estas irregularidades depende del tipo y espesor de la junta; y no se permite intentar corregirlas mediante enfoscado de las testas con mortero de cemento, o cualquier otro material que no garantice la adecuada transmisión de los esfuerzos sin experimentar deformaciones excesivas. En las uniones por soldadura deberá cuidarse que el calor desprendido no produzca daños en el hormigón o en las armaduras de las piezas. Las uniones mediante armaduras postesas exigen adoptar precauciones especiales si estas armaduras son de pequeña longitud. Su empleo es recomendable para rigidizar nudos y están especialmente indicadas para estructuras que deban soportar acciones sísmicas. COMENTARIOS Desde el punto de vista de la resistencia, durabilidad, deformaciones, etc., de la estructura, las uniones constituyen siempre puntos singulares que exigen una atención especial y un estudio detallado para garantizar:
En el momento en que se proyecte la junta, deben también tenerse en cuenta los requisitos de tolerancias y ajuste, así como los requisitos de construcción para alcanzar un buen acabado y permitir posteriores trabajos de conservación o inspección. Durante la ejecución deben prestarse especial atención a los detalles de la junta para evitar hendimientos o desportillados del hormigón en los extremos de las piezas prefabricadas. Como las armaduras postesas utilizadas en uniones de continuidad son generalmente muy cortas, cualquier irregularidad en su trazado, variación en su longitud o deslizamiento en los anclajes, origina una fuerte variación en su tensión. Por ello resulta de la mayor importancia controlar cuidadosamente la colocación de estas armaduras y el comportamiento de dichos anclajes. La longitud de los tendones de empalme será al menos igual a la suma de las longitudes de anclaje de las armaduras adherentes de las piezas empalmadas, para evitar roturas frágiles por fallos de adherencia. Por otra parte, la fuerte curvatura que suele darse al trazado de estas armaduras ocasiona importantes pérdidas de tensión por rozamiento, que es necesario tener en cuenta en los cálculos.
| ||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||||