FORJADOS  

Bóvedas Tabicadas

Buenaventura Bassegoda Musté

Curso Superior de Materiales Cerámicos
Instituto Técnico de la Construcción y del Cemento
Consejo Superior de Investigaciones Científicas
1952

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Llamamos bóveda tabicada a la formada por ladrillos puestos de tabla, unos a continuación de otros, en toda su vuelta, cintra o curvatura, de modo que viene a ser toda ella como un tabique. Es muy corriente aplicarle el epíteto de catalana, no por ser monopolio de Cataluña -el agustino descalzo Fray Lorenzo de San Nicolás, hijo de la muy noble y coronada villa de Madrid, muchísimas construyó por sus manos, en pleno siglo XVII, y enseñó a fabricarlas ... - sino porque la aplicación de los aglomerantes hidráulicos a material cerámico de primera calidad permitió a los alarifes catalanes llevar esta casta de bóvedas a tales extremos de esbeltez y audacia, que los mismos maestros de la Corte quisieron distinguirla con nuestro gentilicio adjetivo.

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El arquitecto Berthier, padre del famoso mariscal del Imperio, príncipe de Wagram, se dijo inventor de la misma, por las muy rebajadas, de casi siete metros de luz, que , hacia 1762, construyera en la Biblioteca de Versalles. Olvidando las que había fabricado el duque de Belle-Isle en el palacio de Bisy y citadas por el Comte de l'Espie en su Menière de rendre toutes sortes d'edificies incombustibles.

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También echó en olvido Berthier la célebre controversia entre el arrogante caballero Bernini, que pretendía imponer sus métodos edificatorios a la corte de Luis XIV, y Claudio Perrault,... , pugna que se zanjó con la prueba de bóvedas en la plaza del Palacio Mazarino y el fracaso final de la bóveda tabicada, por ablandamiento del yeso, con las primeras lluvias de otoño...

Sin duda alguna, el origen del sistema tabicado es mucho más remoto. Numerosos ejemplos antiguos del mismo se identifican en Extremadura y en ancha faja del litoral mediterráneo, desde Andalucía hasta el golfo partenopeo, los cuales, luego, con el auge del Renacimiento, son imitados en las comarcas aledañas y tierra adentro.

Los arqueólogos solventes están contestes en reconocer el abolengo romano de tales procedimientos en nuestro solar, pero es difícil fijar el momento de su aparición, tanto como establecer su cronología a orillas del Tíber. Acaso una influencia oriental de bóvedas babilónicas y persas llegara, por ignotos senderos, a la Roma imperial, para alcanzar su meridiano claror en el siglo II de nuestra era.

De ellas nada dice Vitrubio ...

Desde el mometo en que los romanos doblan, para reforzarla, la cimbra cerámica permanente, típica de las grandes bóvedas concretas de las Termas de Caracalla, queda inventado el sistema tabicado.

¡Cuán sugestivas son, al respecto, las láminas de Choisy, en su obra monumental "L'art de bâtir chez les romains"!

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El sistema abovedado primigenio permitía acelerar la ejecución y obtener una formidable economía de medios auxiliares. Culmina en la Roma de los Antoninos y perdura entre los albañiles de su campiña (...) , pero su instauración en Cataluña coincide con la llegada de las normas estructurales renacentistas...

Ya en el ojival catalán es frecuente la plementería tabicada, con rasilla algo mayor que la actual (16x32cm) . Así la vemos en Santa María del Mar, Hospital de la Santa Cruz, Basílica del Pino, ejemplos todos de Barcelona. El aligeramiento se completa con el característico enjutado de alfarería doméstica.

Martorell citó, como ejemplar primero de aplicación de la bóveda tabicada completa, el techo de las pandas del claustro en la Cartuja de Montalegre.

En la Escuela de Arquitectura de Barcelona, los profesores,... no regateaban encendidos elogios a las audacias que la bóveda tabicada permitía, según ellos, por el vicio de aguantar

Un alumno de dicha Escuela... , se encariña con el dulce estilo... y se dedica febrilmente a experimentos y teorías sobre el mismo. Se trata del valenciano Rafael Guastavino y Moreno

...la somete a prueba... en su propia casa de Barcelona (chaflán Lauria-Aragón), con todos los suelos sin vigas.

Guastavino se lamenta de que todo lo atañadero a la bóveda catalana sea empírico y a ojo de buen cubero, sin establecer con exactitud los coeficientes de trabajo y la división de esfuerzos entre la cerámica y el aglomerante.

Al par y al paso que se enfrasca en peregrinos métodos de cálculo, Guastavino levanta edificios industriales ..., en el alfoz de la ciudad, prodigando los suelos de tabicado; entre ellos, descuella la fábrica Batlló, hoy Escuela Industrial.

Disgustos de cariz crematístico, los que suelen proporcionar el buen oficio a bajo precio, le llevan a América del Norte, donde propaga con espíritu misionero el sistema tabicado...

A la bóveda que llamara timbrel-vault - literalmente bóveda a panderete - aplica el ladrillo americano, pero se ve obligado a recurrir a la mano de obra catalana. En colaboración con el ingeniero Abbott, en 1877, lleva a término una serie de ensayos para la compañía Fairbanks de Nueva York. Al cabo de algún tiempo, se extiende hasta Bostón y allí ... ,saca patente de invención del sistema: la bóveda guastavina.

El resultado de sus estudios e investigaciones cristalizó en la memoria publicada por el Instituto de Tecnología de Massachussets, en 1893, intitulada: Essay on the theory of cohesive construction, applied specially to the timbrel vault, y en la que pretende destacar el predominio de los esfuerzos de adherencia en la estabilidad de la estructura...

...Muchos son los arquitectos - Doménech, Gallissá, Puig - que hacen alarde de sus travesuras intuitivas con lo tabicado y, culminando en sindéresis y fantasía, se alza, señera, la figura de Antonio Gaudí...

¿Cómo se fabrica la bóveda catalana?

Su éxito se debe, esencialmente, al empleo de los materiales selectos y a la mano de obra experta y esmerada...

La rasilla catalana pesa algo menos de kilo y cuarto, lo cual facilita el voltear por tabla y a mano alzada, con mucho pulso.

La primera hoja o sencillo se forma con rasillas, previamente humedecidas, tomadas con mortero de yeso recién amasado en el cuezo. Suelen actuar dos productores: el maestro u oficial albañil prepara, desportilla o nesga las unidades para adaptarlas a la cintra; el peón de mano amasa la mezcla y lardea los cantos de la rasilla, sosteniéndola casi verticalmente y la entrega al albañil que la coloca en obra, afianzándola con certero golpe de canto del palustre en dirección diagonal, para que se sitúe exactamente según la tangente a la curva de intradós.

Esta primera hoja se aguanta en vilo, pero hay que reforzarla con un doble o doblado de rasillas, intimadas de agua, asentadas a tortada y restregón, una vez eliminadas los mocarros o rebabas en las juntas y mojado el trasdós del sencillo, sin alcanzar la testa libre del mismo.

El aparejo es por juntas continuas en ambas direcciones, según el dechado romano; pero al doblar se tabica a matajunta. El sencillo ha de ejecutarse pasito, con gran tiento, como si debiera quedar visto el intradós-cual, con muy buen acuerdo, disponen algunos arquitectos- colocando las rasillas a escuadra perfecta, para evitar que el borde libre forme serreta o arpado

Los elementos de la bóveda han de asegurar el contraresto mutuo, para lo cual se avnza con simetría, y además es preciso la absorción eventual de empujes durante el fraguado del aglomerante. El empotramiento en rozas asalmeradas sólo dispondrá donde sea evidente la coz definitiva.

La gente del polvillo emplea, como guías, ligeras cerchas corredizas en las bóvedas de cañón y en las de traslación; simples cerchones en las intersecciones de los cascos en las capillas por arista o claustrales, en los harrados de la bóveda esquifada y en las líneas singulares de otras superficies.

La montea ha de ser perfecta y las plantillas situadas con la mayor exactitud.

También se emplean, como maestras, reglones, falsarreglas y lías o guitas, cintreles en las cúpulas y escantillones flexibles, para dibujar las trazas, en las bóvedas pensiles por tranquil, a sentimiento, de las escaleras colgadas.

Lo que interesa es que el maestro tenga buen ojo para bornear en el capialzo o derrame que se da al intradós: poco valor ha de atribuirse a buscar una curva grata a la vista con el intento de asegurar la indeformabilidad.

Los andamios para los albañiles y materiales han de ser independientes de la bóveda que se construye y de las inferiores, recién labradas; estarán integrados por tablones cortos o apoyados sobre borriquetes o sobre parales muy próximos.

La rigidez de la bóveda tabicada se logra con el macizo de embecaduras o con lenguetas transversales; los lunetos aseguran por sí dicha rigidez. Donde convenga entrar la vuelta, se correrán perpiaños de trasdós.

El buen yeso de moldeo es muy sensible a la humedad y ha sido hoy suplantado por el cemento de fraguado rápido, aunque no lo sea tanto como el de aquél y obligue a sostener más tiempo las rasillas del sencillo.

Al presente se aplica hoja única de ladrillo hueco o de machihembrado, con gran ventaja en tabicados de notable luz y escasa curvatura, que se dejan pisar, sin ceder, aunque el pisotón lo dé, al azar, el arquitecto director.

En las épocas de restricción de hierro y escasez de madera, la estructura tabicada ha resuelto con elegancia copia de problemas económicos en la edificación. No hay más que contemplar los ejemplos publicados por el insigne profesor y caro amigo Luis Moya en su oportunísimo tratado de 1947.

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Pasemos, por fin, a la cuestión batallona del cálculo de la bóveda tabicada.

Al hablar de ella, con breves y discretas razones, y ponderar sus indiscutibles ventajas, manifestaba antañanzo un profesor de arquitectura:

- Anoten que la condición más privilegiada de esas bóvedas estriba en que no se pueden calcular .

La estabilidad de tal bóveda incalculable quedaba así vinculada al buen ojo, la mano experta, el tranquillo y la intuición del obrero de villa. ¿No hay sonrojo en aceptar esta puro y desnudo empirismo?

... las cosas se sacaron de quicio por una obsesión teorizante en demasía, al pretender incorporar los progresos de la técnica a los métodos tradicionales, sancionados por secular experiencia.

El triunfo de la Grafostática en el estudio de las bóvedas de cantería indujo a la aplicación de curvas de presiones a las concretas y a las tabicadas . Mas, en estas últimas, nos sudaba el hopo al intentar encerrar en el breve espesor de la fábrica el antifunicular de cargas concentradas...

Ya no se trata de la teoría cohesiva de Guastavino, que todo lo confía a la adherencia, cual en la superposición de chapas finas encoladas, sino de la asimilación de la bóveda a una estructura aglomerada birresistente, la cual, merced a la óptima calidad de los materiales componentes, ha de llegar a alcanzar - son palabras textuales del profesor Cardellach- la dócil flexibilidad de una chapa de palastro.

Amparado en ese criterio de acentuada elasticidad, mi muy querido maestro Jaime Bayó, sugirió la aplicación a los tabicados de la teoría del arco metálico apoyado en articulaciones y , por consiguiente, del elegante método de los pesos elásticos para determinar las solicitaciones en cualquier sección...

Reacción inmediata fué la de considerar el arco empotrado en sus arranques, triplemente hiperestático, acomodando la directriz a la curva de presiones de las cargas; así llegamos a Gaudí con su inversión de funiculares y a las parábolas y catenarias que tanto se prodigaron en los albores de este siglo.

Antes de desvanecernos en escrúpulos de pacato, meditemos un poco sobre la efectiva distribución de los esfuerzos en el cuerpo de la bóveda. En la de cañón, el esquema de un estado plano de tensiones en sus rebanadas o tarazones es puro camelo.

La experiencia enseña que, en las deformaciones de la bóveda, se manifiesta una tendencia a la compensación y al escote, que se traduce en estereodiagrama de esfuerzos. Si, por economía mental, introducimos en el cálculo estático hipótesis simplificadoras con el intento de hacerlo abordable, no es justo exigir que la realidad sea impepinablemente fiel a nuestra imagen, cuya arbitrariedad sólo se justifica por la eliminación del peligro y la tranquilidad del sistema nervioso del arquitecto ante los diez años de responsabilidad civil y criminal...

Semejante discrepancia se comprobó en los ensayos de casi medio siglo ha, emprendidos por la Comandancia de Ingenieros de la Cuarta Región Militar...

Al doblar en semicilindro una lámina, se evitan las deformaciones según las generatrices, pero subsiste el peligro de pandeo según las directrices, al cual puede oponerse el aumento gradual de espesor de la hoja o su refuerzo con arcos perpiaños; también se impide el colapso, asociando las láminas cilíndricas en cúpula polilobulada o en sombrete de hongo.

Este concepto de resistencia estérea, que los hechos imponen, lleva a considerar como estructura fundamental la cúpula o domo, forma de doble curvatura, la cual, por muy sutil que sea, asegura su integridad bajo carga repartida...

El impar matemático Esteban Terradas, de gloriosa memoria, propuso la idea de aprovechar el elemento de economía, la delgadez, como base de seguridad para simplificar el cálculo. Y aplicó a nuestras bóvedas la teoría de membranas, prescindiendo de momentos flectores, los cuales, por depender del cubo del espesor, se desprecian frente a los esfuerzos normales y tangenciales, en proporción lineal al mismo.

En las superficies de revolución, el problema se hace isostático, si prescindimos de las ligaduras marginales y de garrotes o quebrantos de curvatura o de discontinuidades de carga según los meridianos.

El propio Terradas explicó por menudo el análisis del colapso de la bóveda tabicada por sobrecarga (asimétrica o dinámica) o por defecto de ejecución, que se funda en el principio de Kirchhoff o de conservación de normales. El método más general es el de Love: ...

Es claro que el constructor de tabicados no apetece escarceos con la función de Airy y se contenta con fórmulas más prácticas, aunque le cierren el paso hacia el cálculo de bóvedas de grandes arcas...

Dentro del esquema ideal de la membrana y aceptando, con Terradas, un módulo de Young de 100 a 150.000 kg/cm2 y cargas de trabajo a compresión de 10 a 14 kg/cm2 y hasta 2 kg/cm2 a tracción, la cosa no pita mal del todo y se entiende a pie llano.

El cálculo no puede ser más sencillo en la cúpula de revolución bajo carga simétrica; compresiones según ambas líneas de curvatura, que son meridianos y paralelos; pero en éstos van menguando con la latitud, hasta anularse y convertirse en tracciones, que deben ser contrarrestadas por zunchos o por tentemozos, si no queremos que el cascarón se raje como la corteza del milgranos.

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En cambio, el ilustre profesor Luis Moya ha producido interesantísimas formas cupulares rebajadas, sobre arcos de ladrillo cruzados, al modo musulmán, feliz idea aceptada un día por el teatino modenés Guarino Guarini; solución mucho más sensata que la de nervios meridianos concurrentes a la linterna, falla indiscutible de la gran Sala de Breslau.

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El cálculo aproximado de tensiones en la bóveda tabicada no ofrece dificultad y asegura un margen de seguridad pausible. El día en que un técnico, de probada experiencia y adornado con una paciencia benedictina, se decida a reunir en un prontuario - ese librito de bolsillo en que está todo- los resultados correspondientes a formas y luces que podríamos llamar canónicas ...

El peligro de colapso por pandeo de la bóveda tabicada se acentúa al disminuir su curvatura y actuar cargas dinámicas muy concentradas. Para obviarlo, pues, se atiende a fijar la cintra y a repartir las cargas: enjutado, lengüetas, lunetos, fajones de trasdós, bóveda doble con tabiquillos de rigidez, atirantados y zunchos con tesado previo ...