La Puente es un caso bastante particular, puesto que no sólo queda en un emplazamiento plano lo cual cambia significativamente las condiciones estructurales sino que es un proyecto de habilitación urbana y no de rehabilitación de barrios. Como parte del programa de Nuevas Urbanizaciones y Viviendas de Desarrollo Progresivo, se dirige hacia la prevención, proyección, orientación y asistencia de nuevas viviendas y urbanizaciones que puedan absorber el crecimiento de la población de bajos ingresos, evitando que esto genere el surgimiento de nuevos barrios que luego habría que habilitar a mayores costos. Y, al igual que la mayoría de las experiencias exhibidas, se basa en la autogestión y sociedades cooperativas comunitarias.
El principio rector de este desarrollo habitacional ha sido concebido por los arquitectos como “Vivienda Progresiva”, para lo cual han proyectado una estructura urbana que contempla la construcción de espacios públicos como factor principal de articulación comunitaria. A partir de esto se han diseñado 4 tipos de viviendas cuya construcción depende en gran medida de la cooperación de los propios habitantes que responden tanto a necesidades habitacionales como profesionales (comerciales) de la comunidad, creando un nodo completamente urbano dentro del asentamiento, con espacios públicos y privados que respondan al concepto de ciudad.
Vivienda Progresiva parte de la idea de entender la “progresividad como el doble proceso de hacer la vivienda, al tiempo que se mejora su calidad”. Su tecnología constructiva está basada en el sistema “sancocho”: elementos prefabricados livianos de acero-concreto de manejo manual que se ensamblan en sitio y se unen por soldadura sin necesidad de equipos complejos ni mano de obra especializada, lo cual facilita la posterior expansión y mejora de la vivienda. El rasgo más específico de Vivienda progresiva es el uso que desde el diseño se le puede dar a una propuesta tecnológica, referida a la solución básica de vivienda. Los cuatro tipos de vivienda previstos para La Puente tienen como punto de partida un módulo básico característico que permite, según su diseño, la posterior expansión y mejora de la vivienda de acuerdo con las necesidades y posibilidades de sus ocupantes. En este sentido, ese primer módulo, en cualquiera de los modelos habitacionales, va a marcar la pauta estructural, formal y constructiva para el posterior desarrollo y expansión de las construcciones en manos de sus propios habitantes.