¿Quién no ha oído hablar de Barrabases... qué niño chileno, apasionado del fútbol o no, no conoce la existencia del equipo dirigido por Mr.Pipa y capitaneado por Pirulete?.
Barrabases, uno de los primeros comics chilenos, fue creado por Guido Vallejos. La revista nació exactamente el 26 de agosto de 1954, vendiendo diez mil ejemplares en su primera aparición, lo cual auguraba un excelente futuro. Después de ese número la revista se fue publicitando por vía oral. Los niños (y los no tan niños) se la iban prestando y de boca en boca la revista se fue haciendo conocida. La pequeña imprenta de barrio fue cambiada por la Editorial Imparcial, que publicó números que sobrepasaban el tiraje de 25 mil ejemplares; se vendían todos. Ya con el éxito asegurado la distribución pasó a manos de la empresa Zig Zag con la cual lanzaron números con un tiraje superior a 35 mil revistas que los niños, y no tan niños, se peleaban en los kioscos para adquirirla. Fue todo un acierto. A finales de los 60, pasó a la editorial Quimantú, (Sol del Saber en lengua Aimara), la que como su nombre lo indica cumplió una labor ilustrativa referente a la cultura chilena, vendiendo libros y comics en buen estado y a precios accesibles para todos, consolidándose así definitivamente la revista.
Barrabases se convirtió en todo un suceso. Al principio el equipo no tenía una nacionalidad, eran unos apatrias del fútbol que ganaban siempre y de las formas más insólitas, venciendo las adversidades más increíbles, desde problemas geográficos como precipicios, diluvios, hasta jugadores insuperables (Cañoncito, Pata loca, el arquero Candado, Chumita, etc.). Pero el éxito hizo necesario que Barrabases tuviera un país para defender y así llevó los colores de la bandera tricolor en todos los campeonatos internacionales: Copa Libertadores, Recopa, Eliminatoria mundialista, Copa América... si incluso Chile salió campeón mundial. Con Barrabases, no era extraño ganarle a Brasil o a Argentina.
El repertorio de Guido Vallejos a través de los años se ha ido ampliando y va de acuerdo con la realidad nacional. Por ejemplo, en los tiempos de la dictadura, el alcalde de Villa Feliz era un coronel. También, han existido aventuras donde caen bengalas (como al Cóndor Rojas), hay comentaristas apáticos (como Bonvallet), barras bravas (los Holligans) o viajes a otros países (España, Inglaterra, Estados Unidos, Africa). En este último detalle es muy interesante observar como el equipo va interactuando con los paisajes. Por ejemplo, en España visitan una plaza de toros, en Inglaterra conversan con la realeza, y así.
Y los rivales también empiezan a ser conocidos y preferidos por los niños. Por ejemplo, entre los más queridos está el Chumita, el niño del campo que sólo puede jugar bien al fútbol si usa sus ojotas. También los hay divertidos, como Traguilla y Pata Loca, y los odiados, como el Burro y Perico Sacapecho.
Los jugadores y personajes de la revista son chapados a la antigua. Por ejemplo, Pirulete dista mucho de ser un futbolista tradicional. Es un niño muy serio, casi grave, con poco sentido del humor. Eso sí, muy dedicado al deporte, responsable... es un niño perfecto. Lo contrario sería Guatón que entrega la cuota de humor, tallas y chistes a la revista mensual.
La mayoría de los personajes son producto de la imaginación de Guido Vallejos. Pero también los hay algunos inspirados en ciertos personajes. Por ejemplo, el entrenador Mr. Pipa, en el comentarista Renato González (Mr. Huifa). Torito es un recuerdo del colocolino Enrique Sorrel, quien jugaba con una gorra. A este jugador le decían "Tigre", por lo cual Vallejos le puso al puntero derecho Torito. Lipiria, el vendedor del estadio, está basado en un famoso personaje de Valparaíso, fanático del Santiago Wanderers, que vendía cuchuflí en el estadio Playa Ancha y gritaba sus productos de la siguiente manera: "¡Al rico veneno pa' regalarle a la suegra!". Cuquito Cálvinez es, simplemente, Julio Martínez.
Todos los demás fueron saliendo espontáneamente. Pero tuvo que ir haciendo modificaciones. Al informador de cancha Zegatini, que habla todo con zeta, tuvo que sacarle ese defecto hace tres años, porque llegaban cartas de los lectores reclamando una supuesta mala enseñanza a los niños.
Actualmente, la revista sale muy esporádicamente. Ya no sale cuando quiere, sino cuando puede. Además, los dibujos distan mucho de los de antaño. Pero aún así, muchos niños, e incluso niñas la siguen leyendo. Y hasta jóvenes y adultos, que en su niñez la leían, la siguen comprando, ya sea en ferias de antigüedades o puestos de revistas antiquísimas, manteniendo viva a la revista. Es cosa de darse una vuelta por Plaza O'Higgins, y ver como no solo Barrabases, sino muchas otras reliquias, se mantienen vivas.
En fin, sin duda, la revista ya es parte de nuestra idiosincrasia, de la vida diaria, es parte de la cultura chilena, de nuestra cultura. Y lo más importante: nunca desaparecerá. Porque como dice su autor, la seguirá escribiendo "hasta los 90 años, porque me divierto mucho haciéndola...".
"Somos una historieta chilena, niños; pero hemos aportado mucho a la infancia de nuestro país. Nuestro juego ha sido noble y siempre un ejemplo de justicia, verdad y alegría. Muchos niños que nos leyeron hoy, son padres y otros abuelos, que llevan con mucho orgullo la revista a su hogar para que sus pequeños lean y gocen lo que ellos tanto disfrutaron (...)"